“Raiz” – Josep M. Rodriguez

Fue Elena Avanzas quien me regalo este libro hace ya algún tiempo. Recuerdo que en ese momento lo deje abandonado en una estantería, porque ya estaba leyendo dos o tres libros a la vez y no me apetecía empezar otro más. Hace unos días lo encontré en esa estantería, ya ni me acordaba de cómo había llegado ahí, así que decidí echarle un ojo. Cuando termine de leerlo sentí una especie de vergüenza. No debí haber dejado olvidado en la estantería a este libro tan genial.

El propio título, “Raíz”, refleja muchos aspectos de la poesía de Josep María Rodríguez recoge en este poemario, ir al núcleo, a lo más básico del lenguaje y buscar la trascendencia.

Se puede apreciar una clara influencia de la poesía japonesa, tanto en la temática como en la expresión. Al igual que en los haikus tradicionales, muchos de los poemas tratan sobre las reflexiones que el autor extrae a partir de la naturaleza, no en vano, tiene poemas sobre estaciones y el efecto que estas provocan en la naturaleza (“Verano”, “Postal de invierno”). Abundan los poemas con descripciones de paisajes que crean paisajes (“Tras la tormenta / el arroyo enfangado / fluye / pesadamente”), de los que el autor extrae reflexiones. En este aspecto, se unen dos tradiciones en el poemario, por un lado, la tradición japonesa y por otro, la tradición de “poetas de la naturaleza” de occidente, donde se encuentran autores como el estadounidense Walt Whitman.

La creación de imágenes es la mayor aspiración del autor en este poemario. Lo consigue sobradamente. Para su formación, nos describe los elementos que la componen, a veces con metáforas o caligramas que ayudan a evocar la sensación que provoca la imagen descrita. El lenguaje es sencillo, primando lo sustantivo sobre lo adjetivo y evitando el lenguaje culto y la virguería verbal. La naturaleza es el marco principal de estos retratos. Algunos versos retratan espacios urbanos, no obstante, se los retrata de la misma forma que a los espacios naturales, como si la ciudad fuese simplemente otro tipo de ecosistema, pero artificial.

La influencia de los versos nipones también se puede apreciar en la estética del poema. Abunda el verso corto, con haikus incrustados en varios poemas (Haikus no-ortodoxos, pero haikus al fin y al cabo). Algunos versos son de arte mayor, pero no por ello restan brevedad expresiva a los poemas. La mayoría de estos versos forman la totalidad de una estrofa, lo que mantiene la brevedad, pero les otorga un ritmo más lento. Los versos largos en este poemario se utilizan como recurso para aportar una atmosfera reflexiva a los poemas.

Leyendo el libro uno comprende por qué fue ganador del VII Premio Emilio Alarcos. Josep María Rodríguez consigue adaptar la tradición oriental a la lírica española a un nivel casi espiritual. Como si fuese el barrio asiático de una ciudad europea, este poemario está salpicado de orientalismo, pero sin dejar de ser algo original y propio.

Se puede adquirir en Casa del libro y Amazon

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s