“Lorcation” – Brian Dedora

Un buen día, estando yo en un Fnac de esos que tienen varias plantas, aunque solo venden libros en una de ellas, estaba mirando la sección de poesía, cuando me di cuenta de un pequeña mala costumbre que tengo como lector: solo leo poesía escrita en castellano (y japonés o chino). “Hay que cambiar eso”, pensé. Seguro que en otras lenguas también escriben muy buena poesía. Entonces, escondido en un rincón, me encontré con Brian Dedora, poeta originario de Canadá.

Ser canadiense y escribir en lengua inglesa tiene un problema a nivel internacional: su proximidad con Estados Unidos hace que la literatura de Canadá parezca ligeramente arrinconada por la gran producción de sus vecinos del sur. Es decir, si eres del Toronto (por ejemplo), escribes, pero no eres un fuera de serie como Margaret Atwood o Leonard Cohen, probablemente se te lea muy poco fuera tú país y quien lo haga lo más probable es que piense que eres estadounidense. Brian Dedora, gracias a la editorial Visor, escapa a esta mala suerte con Lorcation, que se nos presenta con una portada negra y una foto de Federico García Lorca. Cualquier cosa que tenga una foto de Lorca no puede ser malo, ¿verdad?

El poeta granadino se ha convertido en la imagen de la Generación de 1927, lo cual no es precisamente fácil si tenemos en cuenta que escribió en una época en la que en España había una cantidad enorme de artistas de calidad. No obstante, al margen de la calidad de su literatura (que es muy grande), lo que propició esta transformación de hombre a símbolo fue, por un lado, su condición de homosexual y por otro el misterio de su muerte. Aun a día de hoy, no se conoce el lugar exacto donde fue enterrado, incluso se duda de la fecha exacta en la que fue ejecutado. Todo esto combinado convierte a Lorca en un genio con un destino trágico, como los héroes de las tragedias griegas, por lo que muchos lectores de fuera de España se sienten atraídos por Granada debido al magnetismo que genera la figura del poeta. Brian Dedora no fue el primero en visitar la ciudad de La Alhambra siguiendo los pasos de Federico, antes de él ya lo hicieron un montón de artistas, como Joe Strumer, por ejemplo.

Desde el punto de vista métrico, el poemario se caracteriza por el verso largo y el estilo libre, con poemas que se deslizan desde el verso hasta la prosa poética. Esta última se usa principalmente para describir espacios e impresiones. Dan al libro una sensación de “diario de explorador”. También aparecen intercalados a lo largo de estos poemas, varios pasajes del propio Lorca, especialmente de Poeta en Nueva York y de su obra de teatro, El público. Asimismo, el libro incluye una entrevista al autor donde se explican varios aspectos de los poemas.

Lorcation nos habla de un viaje por España siguiendo el rastro de Lorca, lo cual lleva al autor a “recrear” el asesinato del poeta y a analizar sus consecuencias. Dedora se deleita por los paisajes de España como buen turista y hace una especie de homenaje, muy sincero, a la ciudad de Granada. Quizás sea cosa mía, pero me da la impresión de que todo lo que aparece en este poemario ya está escrito desde hace décadas. En la mayoría de los casos, mejor. Estos versos tratan la tragedia de la muerte de Lorca como si fuese algo reciente o más bien, eterno. Como si el granadino estuviese siendo asesinado todos los días. Ya se derramaron litros de humedad por su muerte, es hora de dejar que el cuerpo descanse y que su obra trascienda, como lleva haciendo durante décadas.

No sé, este poemario no me deja buen cuerpo. No me gusta que se sigan removiendo los restos de poetas muertos para hacer nueva poesía. No es fértil y da la impresión de que en España no hubo más poesía después de la Guerra Civil. Nuestro pasado, al menos en el plano literario es formidable, pero hay que mirar hacia delante, no hacia atrás. Y conste que ello no implica olvidarse de nada ni de nadie.

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