“La durmiente” – Susana Benet

La poesía está en todas partes, aunque no nos demos cuenta. Nos cruzamos con ella a diario y la mayoría de las veces la ignoramos. Otras veces, es ella la que nos elude. Hay que entrenar el ojo para poder apreciar la poesía que nos rodea y no hay mejor manera de aprender que a través del ejemplo, por ello, La durmiente, de Susana Benet es un gran ejemplo de como la poesía se cruza con nosotros cada día. Publicado en la editorial Pre-Textos, este poemario muestra cómo es posible utilizar lo cotidiano para reflexionar sobre uno mismo y convertir esas reflexiones en poemas

Se puede apreciar una gran influencia de la poesía japonesa en la poesía de Susana Benet (ya ha publicado un libro de haikus, jardín y ha sido incluida en varias antologías de haikus). Aunque no aparece ninguna forma japonesa en el poemario, puede verse como la autora valenciana busca la precisión y la sencillez que caracteriza a los poetas nipones para crear imágenes en cada verso que van componiendo cuadros. Casi parece que la autora pinta sus poemas, en lugar de escribirlos. Algunos de estos cuadros representan imágenes puras, mientras que otros son tan solo un pretexto para reflexionar sobre temas que van desde la fugacidad de la vida o la fragilidad de la belleza, temas también muy habituales entre los creadores de haikus del lejano oriente. En cierta medida estos poemas trascienden el haiku y utilizan formas propias, pero que se basan en la misma filosofía.

En el aspecto temático, el poemario se basa en lo cotidiano, dando como resultado poemas ligeros y fáciles de leer, con descripciones exactas de imágenes, ya sean estáticas (una maceta, un árbol, un vaso de agua, el silencio), o dinámicas (gatos jugueteando, toldos movidos por el viento). Susana Benet además de poeta, también es pintora de acuarela y parece querer reflejar con la pluma lo que no se puede reflejar con un pincel: la imagen en movimiento y las sensaciones que provocan imágenes estáticas. Leer estos poemas es adentrarse en la casa y la rutina de la autora a través de versos que dibujan como si fueran pinceladas precisas, el día a día de una vida tranquila y casi idílica. Por momentos, los poemas parecen acercarse al ascetismo, o más bien a lo que aspiraban los ascetas.

En esencia, este poemario muestra como la poesía puede nutrirse de otras artes como la pintura, así como de tradiciones poéticas de fuera de Europa, en este caso, la filosofía Wabi Sabi que caracteriza a la cultura japonesa. La sencillez de estos poemas tanto en su forma como en su contenido hacen de La durmiente un poemario ameno y recomendable a todo el mundo. También es una muestra de la gran difusión que tiene la literatura a día de hoy, que en España sea lean autores de tierras tan lejanas como Japón. A veces me pregunto si también ocurre a la inversa. Quizás en Japón haya algún poeta escribiendo bajo la influencia de la tradición poética española. Quién sabe.

El libro puede comprarse en Amazon. Además, Susana Benet tiene un blog muy chulo donde publica haikus a diario.

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