“Breve ensayo de cartografía” – Vicente Huici

Un aspecto de las formas métricas en la poesía es su capacidad para amoldarse mejor o peor a diferentes temas. Obviamente, esto no es algo escrito en piedra y prácticamente cualquier forma puede utilizarse para cualquier tema, pero es indudable que algunos temas se sienten más cómodos en algunas formas específicas. El haiku es un buen ejemplo de ello. Si atendemos a su historia, hasta finales del siglo XIX tan solo fue cultivado en Japón, donde a día de hoy sigue arrastrando una tradición que hace que los haijin (así llaman a los que hacen haikus), lleven siglos escribiendo haikus sobre los mismos temas: la emoción y el asombro que genera la contemplación de la naturaleza o momentos cotidianos asociados a ciertas estaciones, la melancolía que siente el autor respecto a experiencias o romances pasados, etc. La razón de esto es sencillamente que es una fórmula que funciona, que en general gusta y cuenta con su propio público (hoy en día, incluso fuera de su país e incluso de su continente), por lo que varios autores a través de varias épocas se animan a repetirla. Al fin y al cabo, a todo el mundo le gusta ir sobre seguro de vez en cuando.

Dentro de la sociedad japonesa, que prima la tradición por encima de casi todas las cosas, El haiku no es tan solo una forma métrica de diecisiete sílabas distribuidas en tres versos de 5-7-5 o 5-6-6 silabas cada uno, sino que escribir haikus implica unos temas y en cierta medida un modo de escribirlos. Se podría decir que, de entre todas las formas en las que se puedan escribir haikus, hay una maniera japonesa.  Y aunque esta forma particular se pueda encontrar principalmente en autores nipones, no hay nada que impida a alguien de cualquier parte del mundo (especialmente ahora que se ha generalizado a esa biblioteca babilónica que denominamos internet) pueda instruirse en ella y escribir según los mismos modelos, siendo este el caso de Vicente Huici en Breve ensayo de cartografía, publicado en la editorial gironesa Luces de gálibo.

X

Las doce en punto.
Sol de plata entre
los pinos negros.

Es sus páginas, encontramos una selección de 40 haikus del mismo autor (digo “selección” porque con toda seguridad el autor escribió más versos de los que aquí se incluyen. Al fin y al cabo, el mérito de los haikus no es saber escribirlos, sino saber seleccionarlos). Aunque no necesariamente se ajustan férreamente a su canon métrico, si se ajustan al espíritu de plasticidad y representación de imágenes que marca la tradición de esta forma oriental. No hay en los versos de Breve ensayo de cartografía reflexiones, moralejas, ni tan siquiera ningún tipo de mensaje. Tan solo pura imagen, pequeñas imágenes que dibujan momentos concretos y breves, como intentando atraparlos o más bien, conservarlos.

XXIV

Fresca naranja,
aquel viejo libro, una
tarde de agosto.

Para redondear todo esto, los poemas vienen acompañados de ilustraciones a blanco y negro de Pedro Salaberri, que refuerzan el efecto de los haikus mostrando en imagen lo que Huici nos dice en verso. Breve ensayo de cartografía cuenta con una excelente edición, sencilla pero cuidada que lo vuelve muy atrayente al ojo. Una adquisición más que recomendada para los amantes del verso breve o los del verso con un toque oriental.

Puede comprarse a través de la página de Luces de gálibo

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