Blas de Otero: en pie de paz

El pasado jueves en el salón de actos de la biblioteca del Campus del Milán, a las 12 de la mañana más o menos, hubo un acto de homenaje a Blas de Otero por el centenario de su nacimiento titulado Blas de Otero: en pie de paz, patrocinado por la Cátedra Emilio Alarcos. En él, los poetas Carlos Marzal, Aurora Luque y Luis García Montero, acompañados de Josefina Martínez y José Luis García Martín, rindieron homenaje al poeta social, considerado una de las voces más destacables de la poesía española de los años cincuenta, con una breve charla sobre el poeta bilbaíno seguida de una lectura de sus versos.

El acto comenzó con el recuerdo de la última vez que Blas de Otero leyó sus poemas en la capital asturiana, en 1956. Fue en un recital de poesía en la propia Universidad de Oviedo que causo bastante polémica, tuvo boicot por parte del sector más conservador de la propia universidad y causo que uno de los catedráticos de literatura de la universidad ovetense, Rafael Benítez Claro, publicase al día siguiente un artículo en La Nueva España, por aquel entonces, periódico aun adscrito al “movimiento”, criticando tanto el acto como al propio poeta. El bilbaíno en su día era uno de los poetas más detestados e incluso perseguidos por el franquismo debido a su adhesión al comunismo, lo cual le causo bastantes problemas incluso después de haberse muerto el dictador.

Todos los invitados, no obstante, coincidían en la importancia de que Blas de Otero, al igual que otros autores de poesía contemporánea han de tener más presencia en la literatura estudiada en la educación básica obligatoria, como señaló Aurora Luque, quien destaco además lo actuales que siguen siendo los poemas del poeta de Bilbao. Actualidad viva, puesto que hace menos de diez años que Otero publica su última obra, Hojas de Madrid con la galerna, publicado por Galaxia Gutenberg donde aparecen unos 300 poemas escritos entre 1968 y 1977 de los cuales, al menos 160 eran inéditos, escapando así de la antología y las “obras completas”, que constituyen “la tumba del poeta” (José Luis García Martín dixit), para convertirse en un poeta actual.

La influencia de Blas de Otero en la literatura posterior a él es innegable. Por ello, prácticamente todos los poetas invitados al homenaje tienen alguna historia con él o con su obra. Por ejemplo, Luis García Montero relató como fue a verlo a finales de los 70, cuando aun era un adolescente, en un recital granadino, envuelto como el de Oviedo en la polémica por parte de los que solo toleraban una forma de pensamiento. Recordó como el autobús estaba envuelto a su vez de coches de policía y como el acto no duro más de media hora, lo que no le impidió acercarse a su maestro y agradecerle el hecho de que gracias a él y a su obra, el granadino había quedado enganchado a su obra. Otero no pudo hacer otra cosa que disculparse por ello. Esta historia cuenta con un cierto simbolismo para García Montero, ya que Otero, cuando fue adolescente, había hecho lo propio en un recital de Federico García Lorca en Bilbao.

Presentación de “La vida y algo más”

A veces, la magnitud de la literatura actual asturiana queda grande para uno. Ayer, en Gijón, por un lado Andrés Treceño y Diego Solís recitaban poesía mano a mano en la cervecería Trisquel y Ana Lamela (quizá más conocida como Musa Cafeína), presentaba en el bar El Bello verano un evento de poesía y música con José Carlos Diaz, mientras que en Oviedo, llegado de la lejana Sevilla, Gonzalo Grajera presentaba su último libro, La vida y algo más en el café librería Santa Teresa acompañado de José Luis García Martín. La literatura asturiana de hoy en día incluso parece ser mayor que la propia región, puesto que a la vez que ocurría todo esto, Saul Borel y Xaime Martinez  presentaban el último poemario del fundador del movimiento patarrealista, Rinoceronte García en la Sala Inusual Project de Barcelona.

Personalmente, soy como los ejércitos, me muevo por mi estómago, por lo que decidí ir a la librería Santa Teresa, donde además de un buen catálogo de libros y un excelente calendario de eventos tiene un té chai buenísimo. La presentación comenzó a eso de las siete y media ante un público considerable (especialmente si tenemos en cuenta que el libro presentado salió a la venta hace más de un año, como señaló el propio Grajera) El acto comenzó con José Luis García Martín señalando la erudición del sevillano, quien muestra su admiración en La vida y algo más por autores poco conocidos como Javier Salvago, autor andaluz de la poesía de la experiencia o Fernando Iwasaki, autor peruano cuya producción artística polifacética inspira a Grajera, razón por la que le dedica el primer poema de este libro. García Martín también señalo la influencia que recibe el autor de la poesía de la experiencia que floreció en España durante los 80 y 90 (aunque reconoció que esta categoría quizás resulta un poco artificial, algo en lo que Grajera estaba de acuerdo. Despues la presentación, conversando sobre el tema me dijo que, al fin y al cabo, toda la poesía en mayor o menor medida se basa en la experiencia), así como la canción popular andaluza.

Tras la correspondiente deconstrucción del libro por García Martín, Gonzalo Grajera habló un poco de su obra y leyó algunos de los poemas que en ella aparecen, entre ellos, Librería, Discoteca y una serie de greguerías que aparecen la segunda parte de La vida y algo más a las que el autor se refiere como “grajerías”. Tras esto, respondió a preguntas del público e incluso mantuvo una pequeña conversación con el poeta ovetense Miguel Floriano, que logró hacerse con el control del evento durante algunos minutos. Tras esto, Grajera firmó varios ejemplares entre el público antes de que la librería cerrase sus puertas.

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Poesía en lengua asturiana y castellana, hoy

Desde 1999, por decisión de la UNESCO, el veintiuno de marzo, día oficial que marca la llegada de la primavera en el hemisferio norte, es el Día mundial de la poesía. Tiene varios nombres aparte de ese: en varias partes de Europa se lo conoce como Primavera de los poetas y en algunos países de Hispanoamérica donde se celebra se llama Común presencia de poetas. Lo importante es celebrar la poesía y el verso en general. Oviedo no iba a ser menos y la Librería Cervantes se encargó de organizar un evento para conmemorar esta fecha.

A eso de las siete, hubo en la mítica librería ovetense una conferencia titulada “Poesía en lengua asturiana y castellana, hoy” que contó con la presencia de cuatro invitados de lujo: Vanessa Gutiérrez, Rodrigo Olay, Ricardo Labra y Antón García, cuatro figuras clave de la poesía asturiana contemporánea, tanto desde la autoría como desde la propia difusión de la obra.

La velada comenzó con los invitados planteándose por qué el 21 es el día de la poesía. Más o menos todos los sabemos. Es la llegada de la primavera, el día en el que la naturaleza reverdece tras el duro invierno. Esto es bastante apropiado para representar a la poesía, que hoy día sigue a punto de morir pero casi no muere. Todos estaban de acuerdo en que la poesía sobrevivirá, seguiremos teniendo a un grupo de incorregibles que por alguna razón u otra, querrán hacer versos y querrán comprar libros llenos de ellos. Aunque los libros poemas no tienen un grandísimo público, especialmente al lado de la novela, sobrevive.

Sobre el estado de la poesía actual. Antón García resalto la existencia de dos tipos de poesía, una para leer y otra para recitar. Esta última surge hace poco con la aparición de una serie de poetas que impulsaron las timbas poéticas en bares y pubs, llevando la poesía por un camino distinto al tradicional. Esto es solo una muestra tradicional de la enorme diversidad poética que tenemos hoy en día.

Todos los invitados también coincidían en que una de las principales características de la escena poética actual es su enorme diversidad. Como apunto Olay, nunca se leyó tanta poesía extranjera en España y nunca hubo tantos versos a disposición de todo el mundo. Esto llevó a lo que Labra definió como la ruptura del paradigma, ya no hay líneas poéticas claras. No obstante, esto tiene su lado malo. Al existir una variedad tan grande, la novedad o más concretamente, lo nuevo adquiere mucho valor. La búsqueda por ser algo diferente hace que algunos autores quieran ser algo diferente cueste lo que cueste, y en literatura en general es muy difícil (por no decir prácticamente imposible), ser algo nuevo y único, una especie de isla en la tradición literaria.

Esta ronda de preguntas, aunque era interesante, no se alargó mucho para dejar paso al evento principal, la lectura de poemas. Los cuatro invitados tenían carta blanca para leer a quien quisieran. Por la Librería Cervantes ayer se pasaron autores como Catulo, Xuan Manuel Valdés, Jorge Luis Borges, Victor Botas o María Tikkanen. Una auténtica pena que la librería tuviese que cerrar y no pudiese continuar la lectura.

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Presentación del nº6 de Anáfora

Una vez más, la poesía se reunió en la librería café Santa Teresa, esta vez para la presentación del sexto número de la Revista Anáfora, con el que cierran su primera tirada de ejemplares. La presentación del acto corrió a cargo de uno de sus editores, Cristian David López junto a José Luis García Martín y contó con una lectura de poemas de dos colaboradores de la revista, Mario Vega y Candela de las Heras. La librería se llenó hasta la bandera, quedándose bastantes personas sin silla. Yo entre ellos.

La presentación comenzó con una breve introducción de Cristian David López en la que recalco como este número era el último de la primera etapa de la revista y por ello incluye un índice onomástico donde aparecen todos los colaboradores junto a su colaboración, ya sea en forma de artículo, reseña o poesía. A continuación, el veterano José Luis García Martín dio una pequeña charla sobre la importancia de las revistas literarias en el panorama literario del siglo XX. El maestro diferenció entre dos tipos de revistas de literatura, por un lado las que informan sobre las novedades literarias y por otro, las que son formadas por autores jóvenes que pretenden hacerse un hueco como autores y crean una revista para promocionarse, estas normalmente cuentan con una tirada menor que las primeras, así como muchos menos números, pero son las que trascienden como revistas realmente importantes para la literatura. Con esto, García Martín nos recuerda indirectamente que revistas como Anáfora suelen tender a revalorizarse con el tiempo.

La lectura de poemas comenzó con la alicantina Candela de las Heras, quien además de leer un poema suyo y otro de Víctor Botas, regaló al público un pequeño adelanto del siguiente poemario que está preparando, al que piensa en titular El hogar compartido. Mario Vega leyó dos poemas, uno de los cuales era el que viene incluido en este número de Anáfora. Tras esto, los cuatro autores respondieron preguntas del abundante público, en la que entre otras cosas hablaron de cómo surgió el propio nombre de “Anáfora”, la importancia de las revistas físicas en la era digital de la información, el papel de las revistas literarias hoy en día o el impacto que generaron las redes sociales como Twitter en la promoción de los poetas actuales. Mario Vega concretamente habló de su experiencia como editor de otra revista, Maremagnum, a la que el autor ovetense considera “hermana pequeña de Anáfora”.

Para finalizar, Candela de las Heras y Mario Vega leyeron otro de sus poemas. También leyó un poema Cristian David López de otro colaborador de Anáfora que no pudo asistir a la presentación. Se notaba que tanto por parte del público como por parte de los presentadores había voluntad de sobra para seguir leyendo poemas, quizás toda la noche si fuera necesario, pero el horario de la propia Santa Teresa hizo que la presentación tuviese que terminar. Eso sí, nadie se marchó insatisfecho del local. Incluso hubo tiempo para que algunos admiradores, una vez terminado el evento, pudiesen hablar con los poetas.

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Presentación de “Siete mundos”

Plantando cara al futbol, al frio y a los niños ruidosos, los dos valientes antólogos Carlos Iglesias Díez y Pablo Núñez se sentaron en el espacio que la Librería Santa Teresa había reservado para la presentación de la antología de poetas asturianos que llevaban preparando durante algo más de un año. Al frente, un nutrido público, a sus lados, cuatro de los siete mundos que participan en esta antología: Alba González Sanz, Diego Álvarez Miguel, Rodrigo Olay y Raquel Menéndez, acompañados del profesor y poeta Javier García Rodríguez, quien hizo las veces de presentador del evento.

Hacer esta antología debió ser una tarea terriblemente difícil, principalmente porque en Asturies sobran los poetas de calidad. Las razones son varias y diversas y sobre ellas se podría debatir durante días. Debe comenzarse por la huella de maestros como Carlos Bousoño, Víctor Botas, Ángel González o José Luis García Martín, combinada con los esfuerzos de la Universidad de Oviedo. Actualmente, la institución asturiana cuenta con dos cátedras que prácticamente dedican todos sus esfuerzos a la poesía, la “Emilio Alarcos” y la “Ángel González”. Ligadas también al ambiente universitario están tertulias como la del café Olivier y son los muchos recitales, jams y “micros libres” que se organizan por todo el territorio astur (al mismo tiempo que se presentaba este libro en Oviedo, hubo un recital en Avilés). Esta combinación de academicismo, iniciativa e innovación popular han creado una escena poética que nada tiene que envidiarle a lugares como Barcelona, Madrid o Granada.

El producto de esto: eventos de poesía prácticamente todas las semanas y una gran cantidad de poetas, mejores o peores, pero en su mayoría mejores. Parafraseando al slogan de una discoteca ya cerrada, “la poesía se mueve en Asturies”. Estoy seguro de que habrá quien vea el índice de esta antología y piense “falta alguien”, pero es que, aunque en lugar de siete, fuesen diecisiete, probablemente se echaría de menos a alguien. Navegar en este océano de versos y escoger a siete autores de entre todos ellos es una tarea odiosa y bárbara. Además, todas las antologías están incompletas en mayor en menor medida en cuanto a autoría se refiere.

Los siete mundos que aparecen en esta antología responden a las características de “nuevos” y “jóvenes”, sin embargo ni son tan nuevos, ni son tan jóvenes. Todos ya han publicado obras, han ganado premios, han sido reconocidos y empiezan a tener un cierto grado de veteranía en esto de ser jóvenes. Más bien, son la poesía actual, la que no es nueva, pero tampoco del pasado, la que está en su mejor momento después de haberse asentado.

Tras la presentación, los antologistas explicaron los métodos que siguieron para construir esta recopilación, como que, en lugar de dejar escoger a los poetas, fueron ellos mismos quienes escogieron los poemas que aparecen de cada autor. Los mundos allí presentes leyeron uno o dos poemas cada uno, dependiendo de la longitud del poema. De todos ellos, destacó Rodrigo Olay, quien leyó un poema de tres páginas de longitud sin ni siquiera despeinarse.

Fue una autentica pena que ayer no estuviesen todos los mundos de esta antología. Concretamente, no pudieron estar Laura Casielles, Xaime Martínez y Sara Torres. No obstante, su obra sí que estuvieron, gracias a la voz que les aportaron Pablo Núñez y Carlos Iglesias al leer un poema de cada autor. En líneas generales, la velada fue esplendida. Un refugio para todos aquellos que priorizan la poesía en lugar del futbol en su vida.

IV Poetry Slam de Oviedo

Ya ha habido cuatro slams en Oviedo. Ya van cuatro y la cosa no deja de crecer. Esta vez, intentando anticiparse al invierno, decidieron hacerlo dentro de una sala contigua al pub Per Se. No creo que los propios organizadores estuviesen preparados para un aforo tan grande, había entre cincuenta y setenta personas, unas  sentadas y otras tantas de pie. El ambiente rozaba el agobio, quizás el Per se empieza a quedarse pequeño ante este tipo de eventos.

Lo mejor de esto es que la mayoría del público del evento no venía a apoyar a un poeta concreto. Por supuesto que cada participante logra llevar consigo a dos, tres personas como mucho, pero estos eran minoría ante el nutrido grupo de personas que venían buscando poesía, sin más y que, yo creo, se fueron satisfechos. Impresiona bastante ver a tanta gente en un evento relativamente pequeño como este y demuestra que los recitales de poemas son un evento muy rentable para cualquier bar. Eso sí, de seguir creciendo a este ritmo, probablemente los organizadores de los slams deberían empezar a plantearse buscar una sala mayor.

Honestamente, ya desde el segundo Poetry Slam me temía que el propio concurso acabase siendo una especie de teatro donde siempre ganan los mismos, pero luego me di cuenta de que esto es algo normal en cualquer slam. Los participantes vuelven se repiten en las sucesivas ediciones y el público fiel va definiendo sus favoritos. En cierta manera, esto es un proceso natural. Supongo que cada “slam” de cada ciudad tiene sus favoritos. Si miramos la historia de los poetry slams, incluso podemos ver rivalidades entre poetas que se alargaron durante años.

Poco a poco, aparecen ciertos poetas que empiezan a vislumbrarse varios estilos dentro de los poetry slams de Oviedo. Aunque en cada concurso siempre aparece algún poeta nuevo, hay dos estilos diferenciados a la hora de catalogar a este tipo de poesía, cada uno con raíces y tradición propia. El estilo mayoritario que se puede apreciar es un clásico, la poesía performativa. Estos poetas se caracterizan por coger recursos de interpretación. En la práctica esto significa usar cambios en el timbre, el tiempo, los silencios o incluso el volumen para acentuar lo expresado en el poema. No es nada nuevo, la poesía performativa es algo que lleva existiendo desde que existe la poesía y la tradición, sigue estando fuertemente arraigada en los poetas de slam actuales.

El otro estilo, quizás más nuevo, busca importar recursos de la música a la poesía. Dentro de esta vertiente, hay dos géneros musicales mayoritarios a la hora de buscar estos recursos. Uno de ellos es la música folk. Algunos slammers encuentran en la manera de cantar de la música folk (especialmente el folk céltico), un modo apropiado de recitar sus poesías, acercándose así al romancero tradicional, presente en la cultura de este país hasta hace bien poco (recuerdo que, cuando era muy pequeño, había un romancero ciego en el mercado de mi pueblo que recitaba marcando el ritmo con una vara a cambio de unas monedas). Este estilo encuentra un terreno nuevo y fértil donde desarrollarse en estos eventos. El otro “subgénero” se inspira en algo más nuevo, el rap. No seré yo quien defienda que el rap es poesía (el rap es algo completamente diferente), pero sí que es cierto que la importancia que otorga esta música a la rima y al ritmo hace que no sean raros los coqueteos entre rap y poesía. Los que siguen esta corriente se caracterizan por recitar un buen uso del ritmo y con rimas fluidas. Resulta curioso que, desde el punto de vista del rap, este tipo de poetas significan una autentica vuelta a los orígenes. Una vuelta a la poesía acompañada de música que ofrecían los poetas negros de Estados Unidos a principios de los 80.

El vencedor de este cuarto poetry slam volvió a ser Pablo Cortina, quien va camino de convertirse en “el campeón” de Oviedo y representante de Asturias en el poetry slam nacional. O quizás no. Quizás hay alguien cuyos poemas gusten más al público y aún no se ha atrevido a salir a la palestra a dejarse partir la cara por el público. Solo el tiempo y las pizarras lo decidirán

Más información sobre los Poetry Slams de Oviedo en su pagina de Facebook. Tambien tienen las intervenciones de cada participante en youtube.

Pablo García Casado en el ciclo “La Nueva Literatura”

“La literatura es actual o está muerta”, declaraba Ramón Gómez de la Serna en su Concepto de la nueva literatura”. Basándose en esta premisa, la Cátedra Ángel Gonzalez decide crear un ciclo de la nueva literatura que comenzó este viernes seis de noviembre con una conferencia del poeta Pablo García Casado, en el Aula del rector Alas del edificio histórico de la Universidad de Oviedo. El de Córdoba subió a la tribuna asistido por Araceli Iravedra y Rodrigo Olay.

El objetivo de estos estudios es vincular la filología y el estudio de la literatura con la producción literaria actual. Cierto es, la mayoría de los estudios de la literatura parecen centrarse en la literatura de hace décadas, como si estuviesen inspirados por aquella creencia de Jorge Luis Borges de que si un autor está vivo, no merece la pena leerlo. A veces, parece que el reconocimiento académico es como una especie de lista de espera, en la que, por supuesto, los autores contemporáneos están los últimos. Como si hubiese que esperar a que el estudio de la literatura “alcance” la actualidad.

El acto comenzó con repaso a la carrera de García Casado por parte de Rodrigo Olay. Esta comenzó con la publicación de Las afueras en 1997 en la ya fallecida editorial DVD. Este poemario contó con un enorme éxito que se refleja en tres ediciones del mismo, que no suena a mucho, si lo comparamos con las ediciones que puede llegar a tener una novela de éxito, pero si tenemos en cuenta el reducido margen de lectores que suele tener la poesía, es un auténtico bombazo. Este éxito, que en su momento hizo que el cordobés fuese aclamado, imitado y considerado el faro de su generación, acabó convirtiéndose en una especie de maldición. Sus poemarios posteriores, Mapa de América (2001) y Dinero (2003) no gozaron del mismo éxito y sufrieron las comparaciones con su ópera prima, aun considerada a día de hoy su mejor obra por la crítica, quizás de forma injusta. En la actualidad, ha publicado otros dos poemarios en la editorial Visor, Fuera de campo (2013) y una antología, titulada sencillamente Garcíaque salió a la venta este mismo año. Olay también nos ofreció un mapa de las características de la poesía de García Casado: ruptura del verso, creación de formas nuevas, fricción entre versos, afán de exactitud, influencia del cine y emoción sin drama.

El poeta reconoció que se sentía muy cómodo y emocionado por la oportunidad de ocupar la tribuna de esta cátedra, a pesar de haber tenido que cruzar España de sur a norte para ello. Mencionó a Ángel Gonzalez como una de sus  influencias y reconoció la importancia del estudio de la poesía actual, haciendo hincapié en las muchas ayudas que recibe la poesía y los poetas de la filología. A continuación profundizo un poco más en la definición de su obra, llegando a confesar detalles muy íntimos de ella, como que la razón por la que comenzó a escribir en verso fue que no le gustaba la poesía que se hacía, o que su movimiento literario favorito es el surrealismo.

La poesía de Pablo García Casado, según su autor, busca el minimalismo, extraer el meollo, apretar las palabras y dejar espacio. también hay un interes por los puntos de vista, muchos de sus poemas dan voz a un punto de vista concreto, diferente al del autor, creando un personaje en el proceso (un buen ejemplo de esto es su poema, Amor). Otro aspecto muy importante de su poesía es la influencia del cine (el poeta también es director de la Filmoteca de Andalucía). En muchos de sus poemas se puede apreciar una narración que convierte el poema en una especie de cámara que muestra imágenes en movimiento, como si estuviese efectuando un travelling. Por último, reconoció el compromiso que tiene un poeta con su tiempo y sus acontecimientos. Compromiso que casi es una obligación espiritual y que fué lo que lo llevó a escribir poemas de los atentados terroristas de Madrid y el periodo del “sueño español” que vivió España a principios de siglo. Todas estas lecciones fueron acompañadas por la lectura de poemas por parte de Pablo García Casado, como si fuesen una especie de “pausa para la práctica”, entre tanta teoría.

Se pueden encontrar algunos poemas de García Casado en esta página. Sus dos últimos libros se pueden comprar en Casa del Libro

“Poetry that Comes from Ireland” con Mary O’Malley

Mary O’Malley es una las principales poetas de la Irlanda contemporánea. Nacida en Connamara, estudio en la Universidad de Galway para después irse a vivir a Portugal, donde permaneció varios años. A principios de los 90, vuelve a Irlanda donde empezó su carrera poética, que hasta la fecha nos ha dado seis poemarios, A Consideration of Silk (1990), Where the Rocks Float (1993), The Knife in the Wave (1997), Asylum Road (2001), The Bonning Hall (New and selected) (2002), y A Perfect V (2006), habiendo sido incluida además en varias recopilaciones como Three Irish Poets (2003), donde comparte espacio junto a Paula Meehan y Eavan Boland. Además, fue fundadora del Centro de Estudios de la Mujer de la Universidad de Galway y ha publicado varios trabajos sobre colonización lingüística. Se considera a sí misma una gran defensora de las lenguas minoritarias. Ayer, a eso de las 12, dio una charla en el Campus del Milán, en la Universidad de Oviedo, acompañada por la profesora Luz Mar González Arias.

La irlandesa comenzó alabando la belleza natural de Asturies. Estoy seguro de que le recordó a su Irlanda natal, en mi experiencia, la única diferencia entre el campo asturiano y el irlandés es la falta de montañas que tiene el segundo. Admitió que tenía ganas de visitar el norte de España, ya que aunque reconoció tener mucha relación con España (relación que comenzó con el granadino Federico García Lorca, quien denominó como “su primer amor”), esta relación la llevo principalmente por el sur de España, no habiendo tenido muchas oportunidades de visitar el norte. O’Malley también aprovecho para hablar de la importancia de las traducciones, sin las cuales ella no habría podido introducirse en la poesía española (reconoció que aunque no es muy buena hablándolo, es capaz de entender el castellano), y sin las cuales, probablemente sus lectores en España serían mucho menores en número.

Habló también de las lenguas minoritarias. Sorprendió ver que la autora es consciente de la situación de bilingüismo que hay en Asturies. Contó como su familia tenía una situación lingüística peculiar. No hablaban irlandés, pero deslizaban muchas de sus palabras en el inglés, situación muy parecida a la mayoría de hogares de Asturies con el castellano y el asturiano. Incluso reconoció que a día de hoy, tiene escritos varios poemas en irlandés, pero no se siente con la seguridad necesaria para publicarlos. Durante las preguntas del público, al final de la charla, dijo que cuando escribe poesía y no encuentra las palabras apropiadas del inglés para expresarse, lo escribe en irlandés, lengua que considera su primera lengua. Durante la lectura de poemas, la poeta local Raquel F. Menéndez leyó un poema en asturiano que hizo las delicias de O’Malley, quien nunca había oído la lengua asturiana.

Tras la breve entrevista, comenzó la lectura de poemas. Primero, O’Malley leía uno de sus poemas en inglés y luego González Arias la acompañaba con la versión en castellano, traducción de Julia Piera. La sangre de los antiguos bardos sigue muy presente en las venas de Irlanda. Ver recitar a esta autora fue una auténtica delicia, su voz inundo la sala y consiguió conmover al público, independientemente de si podían entender las palabras o no. Su poesía entronca con la tradición irlandesa, pero introduce algunas novedades, especialmente en el tema. Sus versos hablan de asuntos como el divorcio, el no ser una mujer fuere en una familia de mujeres fuertes y otros temas relacionados con el mundo de la mujer.

Tras la lectura de poemas, la poeta irlandesa respondió a preguntas del público. Habló de la importancia del surgimiento de mujeres críticas literarias, que aportan un punto de vista diferente respecto a la literatura, también de la relación entre poesía y ciencia (algunos de sus poemas hablan de temas de física o química), defendiendo que los físicos descubren la poesía que hay en la naturaleza y mostro su oposición a la polarización entre humanidades y ciencia. De hecho, se mostró defensora de la concepción tradicional de la universidad como un centro donde un grupo de académicos especializados en varias materias ponen en común sus conocimientos.

Tras casi una hora de entrevista y recital, se dio por terminada la sesión y la gente comenzó a abandonar la sala. Sin duda, fue un auténtico placer poder conocer de esta manera a una de las principales figuras de la poesía Irlandesa contemporánea. La única queja en la que puedo pensar es la falta de difusión que hubo del evento (apenas unos pequeños carteles distribuidos por la facultad), la Universidad de Oviedo debería explotar más este tipo de eventos.

Los libros de poemas de Mary O’Malley, asi como otros trabajos suyos, pueden comprarse en Amazon.

“Poesia y univerdad”

El edificio histórico de la Universidad Oviedo es uno de esos sitios a los que es un placer ir por cualquier excusa. Yo ayer tenía dos. La primera, asegurarme de la biblioteca central de la Universidad de Oviedo cuenta con al menos un ejemplar de The Complete Poems of Ossian, traducción (¿o quizás más que traducción?), de James MacPherson. La segunda, la charla sobre poesía y universidad de Lorenzo Oliván y la presentación del poemario Homenaje a los poetas de la cátedra Emilio Alarcos, un dos por uno ineludible para cualquier aficionado a la poesía en Asturies. Especialmente si tenemos en cuenta que solo por asistir te regalaban un ejemplar del poemario

El acto comenzó con un pequeño pero sentido homenaje a Carlos Bousoño, recientemente fallecido. El poeta de Boal fue un titán de las letras hispánicas, dejándonos grandes trabajos sobre expresión poética. También tuvo la amistad y el respeto de otros grandes teóricos de las letras de nuestro país como Dámaso Alonso y el propio Emilio Alarcos.

Tras la presentación, Josefina Martínez Álvarez dejó paso al evento principal, la conferencia de Lorenzo Oliván sobre poesía y universidad. Oliván es un poeta-profesor nacido en Castro Urdiales que desde 1995, lleva ya cinco poemarios editados. En el aspecto académico, destacó en el primer año de este siglo por sus estudios sobre su paisano, José Hierro. Actualmente, alterna la enseñanza de lengua con la poesía.

Pese a que el micro, siguiendo una de las más largas tradiciones de la Universidad de Oviedo, funciono mal, Oliván nos ofreció sus reflexiones acerca de lo que significa ser poeta y universitario, el delicado equilibrio que debe tener el poeta entre la rebeldía y la maestría, es decir, la medida justa en la que un poeta debe mantener de academicismo en su producción.

Comenzó leyendo una serie de citas sobre el tema de autores que van desde románticos ingleses (Coleridge, Wordsworth) hasta Juan Ramón Jiménez en la que todos defendían como el exceso de academicismo puede acabar con la calidad de un poeta. En efecto, la poesía es mucho más que contar sílabas e imitar formulas, hay algo más, algo mucho más abstracto e intangible que necesita el poema para no resultar soso. Quizás sea la capacidad de emocionar, de llegar a lo más hondo del lector, cosa que no se puede aprender en ningún libro o escuela.

A pesar de esto, como bien defendió el cántabro, no hay que rechazar la enseñanza de poesía, ni los textos que analizan la forma o expresión poética. Lo académico ayuda a la poesía, pero la poesía tiene que aprender a no depender de ello. El academicismo no está libre de excesos y no es infalible.

Tras la charla, a modo de postre, Jose Luis García Martín presentó el libro Homenaje a los poetas de la cátedra Emilio Alarcos. Recopilación de poesía nueva y vieja. Por parte de lo viejo aparecen grandes autores como José Hierro, Ángel González o el propio Lorenzo Oliván mientras que por lo nuevo aparecen los denominados “poetas del Milán” (“El Milán” es el campus de humanidades de la Universidad de Oviedo), aunque en el libro no aparecen todos los poetas que estos días asisten a clases a en ese campus. En el poemario aparecen poetas actuales como Raquel Menéndez, Xaime Martínez, Rodrigo Olay o Sara Alonso, entre otros.

La presentación consistió en un recital de poemas de algunos de los autores que aparecen en el libro, concretamente Cristian David López, Aida Masip, Diego Solís, Sergio Blanco y Raquel F. Menéndez, quien aprovecho la ocasión para recordar a la recientemente fallecida Amparo Pedregal, feminista, historiadora y fundadora del Máster Oficial en Género y Diversidad en la Universidad de Oviedo.

Homenaje a los poetas de la Cátedra Emilio Alarcos puede comprarse en la Libreria Cervantes.

“Voces presentes, Voces ausentes”

Ayer, en el edificio que está en medio del Parque San Francisco, en Oviedo (“la granja”, lo llaman), hubo un evento de poesía organizado por la la Red de Bibliotecas del Ayuntamiento de Oviedo en colaboración con la asociación Lectores de Bibliotecas y Teatro Margen. En él, con motivo del día internacional de la biblioteca, se homenajeo a Ángel González y a la estela poética que dejó en su ciudad natal. No sé si sería gracias a Ángel González o no, pero sí que es cierto que en Oviedo existe un ambiente literario bastante extendido y agradable, a pesar de ser una ciudad bastante pequeña.

A nivel personal, tengo una relación extraña con Ángel González. Obviamente, no pude conocerle en vida, solo en obra, pero la manera de conocerle fue un tanto peculiar. Cuando aún iba al instituto, mi afición por escribir poemas (todos horrendos salvo uno, “Oda a la patata”, perdido para siempre), llamó la atención de mi profesora de lengua. A ella también le gustaba la poesía, recuerdo que era muy fan de Ángel González. Quiso que lo leyese, pero yo era muy rebelde y muy punki y lo descarté. Por aquel entonces estaba demasiado deslumbrado por la Generación del 27 y la poesía de los años 20 y 30 en general.

Cuando empecé a estudiar filología en la Universidad de Oviedo, la cosa empeoró. Ángel González había fallecido recientemente y la Universidad de Oviedo se volcaba en el recuerdo de su hijo predilecto. Recuerdo que en el Campus del Milán organizaban eventos sobre el poeta al menos dos veces al mes (reconozco que este recuerdo, probablemente fue exagerándose con los años). Para mí, esto terminó de convertir a Ángel González en mi Leopoldo Lugones personal: un poeta laureado y académico al que yo, en mi rebelde rebeldía, rechazaba por ser demasiado mainstream. Así de tontito puede llegar a ser el hombre.

Hace un año o dos, vi “La primavera avanza”, la antología de Ángel González que obligaban para la PAU (no sé si aún lo hacen), y me vino a la cabeza la historia que acabo de contar. Pensé “¿Qué demonios?” y compré el libro. Cuando lo leí me encantó, especialmente “Grado elemental” y “Prosemas o menos”. En su momento, me dio una rabia tremenda pensar lo ignorante y atrevido que fui durante años, pero al menos ahora tengo una anécdota casi interesante que contar sobre mí y el poeta ovetense.

Pero me estoy yendo por las ramas. El evento de ayer consistía en la lectura de poemas por varios autores jóvenes junto a otros no tan jóvenes, Fernando Menéndez, Carlos Iglesias, Rodrigo Olay, Mario Vega y Julio Rodríguez. Cada dos poemas, los Lectores de Bibliotecas, recitaban poemas de varios autores entre los cuales estaban Fernando Beltrán, Víctor Botas, Francisco Alba y por supuesto, Ángel González. En alguno de estos interludios incluyeron alguna performance donde pintaban o incluso interpretaban poemas a varias voces, algo que me pareció muy interesante.

No sabría decir hasta qué punto se homenajeo al poeta ovetense ayer, más bien se le otorgó voz a una serie de poetas actuales de Asturies, cosa que siempre es interesante. Estoy seguro de que el propio Ángel González preferiría restarle espacio a sus homenajes para dejar sitio a poetas jóvenes o actuales. Esperemos que la Red de Bibliotecas del Ayuntamiento de Oviedo siga organizando eventos tan buenos como este