“La amplitud de una nevera americana” de Pedro Andreu

Salgo de clase un poco antes, a menos cuarto, porque quiero acercarme a la librería Cervantes a comprar algún libro de poemas antes de ir a la estación de tren. Tengo en mente “Búfalo Bill ha muerto”, de E.E. Cummings, el poeta estadounidense de vanguardia. Es el único poeta de vanguardia en habla inglesa que conozco y siento curiosidad, (por alguna razón, toda la poesía vanguardista que he leído hasta ahora procede de autores no angloparlantes)

“Se ha agotado. Para la semana que viene, el martes o el miércoles, llegaran más” – Me dijo la librera. “Vaya por Dios” – Respondí yo.

Vuelvo a la sección de poesía, sin tener muy claro que llevarme a casa. Empiezo a mirar libros a ver si alguno llama mi atención, entonces aparece “La amplitud de una nevera americana”, de Pedro Andreu. Es una edición bonita, abro la portada y leo unos versos que me llaman la atención: Un buen lugar para escribir poemas / es detrás de los tickets de la compra. Miro la hora, debería irme ya o perderé el tren. Decido comprarlo (12 euros), de todas formas, está publicado por Frida Ediciones. Nada que tenga el nombre de Frida Kahlo puede ser malo, ¿verdad?

Dividido en cinco partes de extensión irregular, “La amplitud de una nevera americana” nos retrata varias experiencias de la vida del autor. La calidad de las partes es también irregular, de hecho, todo el libro da una sensación de manierismo, cada parte parece independiente respecto a las demás. De todas ellas, las más destacables son la primera, “A pesar de los hombres y los supermercados” y la segunda, “Tiquets de la compra”.

En la primera parte el autor se sumerge en el mundo de la vida nocturna, la del que trabaja de noche (“Cortometraje en un hipermercado”, “turno de noche”) y la del insomne (“Instrucciones de espera para idiotas enamorados”, “Consejos para uno mismo frente al espejo…”). El autor consigue retratar el mundo de los noctámbulos, la soledad, el silencio y la peculiaridad de las personas que están obligadas, por cualquier razón, a estar despiertas mientras los demás duermen.

La segunda parte consta de poemas cortos, entre dos y doce versos, como si estuviesen escritos, en efecto, por la parte trasera de un tiquet de compra. Tratan sobre reflexiones medio filosóficas sobre la vida cotidiana con algo de sensiblería. Son como pinceladas rápidas que de vez en cuando aciertan, aunque otras muchas veces se pierden en la sensiblería y la profundidad rebuscada.

El resto del poemario, en mi opinión, no merece la pena. Tratan sobre emociones que el autor sintió en ciertos momentos de su vida, escritas de modo (demasiado) personal e íntimo, dirigidas en su mayoría a personas concretas o a un “tú” abstracto. Obligan al lector a sentirse identificado e incluso a imaginarse toda la situación en la que se dirían esas palabras, una especie de suspensión de la incredulidad parecida a la que exige una película. En el caso de la poesía, sin embargo es pedir demasiado.

El poemario, desde un punto de vista estético, busca el minimalismo y la sencillez en la expresión. Quiere sonar espontaneo, que al ser leído en voz alta suene como una conversación o un comentario entre amigos. No obstante, con frecuencia fracasa en ello. Esto se debe a que escribir como hablas está bien, pero solo si hablas bien. El lenguaje del libro está salpicado de palabras malsonantes que buscan aportar naturalidad o intensidad, pero no consiguen ni lo uno ni lo otro. De hecho, si hay algo que consiguen es hacer parecer más forzado el lenguaje. Algunos versos dan la extraña sensación de haber sido traducidos del inglés (no es el caso). Quizás sea que en el lugar donde vivo algunas expresiones que para el autor son coloquiales, aquí no lo son tanto. Este tipo de recursos son un arma de doble filo, al escribir con lenguaje coloquial el poema gana una cierta naturalidad, pero te arriesgas a no sonar nada natural para los lectores que no compartan tus expresiones. Por otro lado, la sencillez excesiva del pomario es la causa de que algunos de sus poemas más cortos caigan en la banalidad.

En general, “La amplitud de una nevera americana” es un poemario demasiado sencillo, demasiado personal y demasiado insignificante. Los poemas no van más allá de una serie de frases bonitas sin ningún subtexto, con la osadía de obligar al lector a imaginarse todo un contexto para que sean realmente efectivos como poemas. Pobre Frida, no se merece que publiquen estas cosas con su nombre.

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Revista “Anáfora” nº5

Las revistas de literatura, ya sean poesía o prosa, son clave para entender la literatura a partir del siglo XX. A día de hoy, al igual que la prensa escrita, se están empezando a ver acorraladas por las revistas digitales y los medios de expresión que ofrece internet. No obstante, sobreviven, incluso se crean algunas nuevas, como Anáfora. Personalmente, creo que la relación es la misma que hay entre los libros y los ebooks. Aún queda mucho encanto en comprar una de estas revistas y descubrir a autores jóvenes (y no tan jóvenes).

Otra razón por la que me encantan estas publicaciones periódicas es que ayudan a romper con el nihilismo que tenemos los lectores de poesía con la lírica contemporánea. A la hora de comprar un libro de poemas, lo clásico se impone a lo contemporáneo, quizás porque hay más líneas de tinta detrás, más información, más estudios. Pero esos clásicos también fueron contemporáneos en su día, también sufrieron esa presión y también vendieron poco. Todo el mundo que lea poesía debería leer más poesía contemporánea, sin excusas. Para ello viene bien comprar una publicación como esta de cuando en cuando.

El núcleo central de Anáfora es la poesía. En este número, dos autores veteranos, Miguel D’Ors y Javier Almuzara acompañan a otros más noveles como Marcos Tramón, Raquel F.Menendez o Mónica Lanieri, quien escribe “Puedo ver la libido / de un árbol, / y es de noche / (la noche permite / licencias lujuriosas).” También cuenta con una interesantísima sección de traducción que incluye dos traducciones. Por un lado, una oda de Horacio traducida por Emilio Martínez Mata y tres poemas de John Clare con una pequeña nota biográfica, versión de Antonio Rivero Taravillo. Esta es una de las versiones más interesantes de la revista, es muy interesante poder ver un poema en su versión original junto a la traducción y la sonoridad de su versión original.

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En la sección de prosa se incluyen cuatro aportaciones, Francisco Rodríguez Adrados, Laura Freixas, Miguel Floriano y Saúl Borel, quien publica un texto defendiendo la finitud del número de libros de la biblioteca de Babel, debate que marco la presentación del número y donde, sin las presiones del oponente Jose Luis García Martín, se puede entender mucho mejor la argumentación (e incluso compartirla, como es mi caso). Destacar también el fragmento de “Todos llevan máscara” de Laura Freixas, adelanto de un diario íntimo que la autora publicara a finales de este año.

Por último, la revista tiene una sección de reseñas de libros. Esta sección me recuerda a los fanzines que mi hermano leía (y escribía, a veces), a principios de siglo. Me recuerdan a esa época cuando internet no estaba tan extendido, o al menos, tan desarrollado y no era tan sencillo encontrar información sobre lo que sea. En aquellos días, las secciones de reseñas eran reinas, incluso había fanzines dedicados exclusivamente a reseñar discos. Volviendo a la revista, en este apartado, varios colaboradores habituales de la revista, como Rodrigo Olay, Carlos Iglesias o Miguel Floriano repasan las últimas publicaciones de poesía de este país, como intentando animarnos a romper con el nihilismo que mencione anteriormente.

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Pagina de Facebook de Anáfora

Tercer Poetry Slam de Oviedo

11986326_1615229785409374_1406781794265415794_nLo reconozco. Por mucho que escuche a Gil Scott Heron o Mutabaruka, la poesía de slam y los Slams de poesía siguen sonándome a chino. Afortunadamente, creo que no soy el único, así que me he obligado a investigar un poco y hacer un brevísimo resumen sobre esta nueva manera de entender la poesía.

Aparentemente, el origen de los slams está en los clubs de jazz de Chicago de finales de los 70. Allí, una serie de poetas alejados de los círculos de poesía académicos participaban en eventos de lectura de poemas en bares. Uno de ellos, Jerome Salla, un buen diía (o noche, más bien), leyó  en uno de estos clubes y otro poeta, Jimmy Desmond, al que no le gustó nada el poema, le tiro una silla mientras aun estaba recitando. Días mas tarde, se organizó un “combate poético a muerte en 10 asaltos” en una discoteca cercana. Incluso montaron un ring de boxeo, con chicas en bikini, jueces y campana. La idea era que cada poeta leería un poema en cada asalto, de 3 minutos, y el jurado decidiría quien gana. Los poetas incluso salieron al ring disfrazados de boxeadores. El vencedor de este esperpéntico combate fue Jerome Salla. Un par de semanas después se organizó un rematch al que acudieron casi dos mil personas.

Este fue el primer slam, dos poetas enfrentados como si fuese un combate. No obstante, a principios de los 80, Marc Smith promovió una reforma de este espectáculo, que consideraba que “se quemaría muy rápido. Añadió mas poetas a cada evento, de forma que fuese una batalla, mas que un combate entre dos poetas.  Dividió el evento en rondas con descansos, aunque mantuvo la simbología del boxeo, otorgando 3 minutos para cada participante, decidió elegir a los jueces al azar entre el público (tres o cinco, si el slam es grande), para buscar una mayor interacción entre poeta y público. Estas reglas acabarían siendo las reglas oficiales de los poetry slams. Con esta nueva configuración, estos eventos se convirtieron rápidamente en el pilar central de la escena poética de Chicago y poco a poco, fueron pasando a otras ciudades de Estados Unidos y del otro lado del charco.

Resumiendo, la poesía de slam es poesía en la que se valora por igual la interpretacion y el texto. Ir a un poetry slam es ir a ver poesía como quien va a ver teatro. Esto da pie a varios estilos, desde cambios de voz e interpretaciones casi teatrales, hasta recitar como si se tratase de rap o dub. Es una forma de poesía no-académica que busca llevar el verso a la gente. El propio Marc Smith manifestó que su objetivo era crear un espacio donde estuviesen presentes todos los estilos de poesía posibles.

A Oviedo esta tendencia llego hace poco a través de tres organizadores: Estela Gónzalez, Llamazares Miguel y Mentxu M. Blasco. Ya llevan tres Poetry slams y el público está respondiendo bien (cada uno atrae más que el anterior). Se organizan en el pub Per se, donde venden pintas de Guinness a 3,50 y tienen una tarta de queso excelente.

En esta edición participaron nueve poetas, dos menos que en la anterior. Honestamente, mejor. En el anterior slam había demasiados poetas y el evento se alargó demasiado. Yo que no vivo en Oviedo y dependo del transporte público no pude quedarme hasta el final.

La presentadora, otra vez, fue Mentxu M. Blanco, que demostró bien su habilidad para encandilar al público y hacerle gritar “uno, dos, tres, ¡Slam!”. En los descansos, para aportar un poco de variedad al evento, hubo música. En el primer descanso Llamazares Miguel nos obsequió con una versión de “I´ve got the blues” de Joss Stone. En el segundo, una de las participantes, Irene de Filandera, inundó la sala con las notas celtas que surgían de su violín.

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De los participantes, el que más destaco fue el ganador, Pablo Cortina. Obtuvo la victoria en este slam con un poema que traía una reinterpretación de la Rima XXI de Bécquer, aderezado con una buena interpretación. Su lectura fue espontánea, como una conversación que se va de las manos, como una bofetada de palabras. Para los interesados, tiene su propio blog donde publica sus poemas.

Más información sobre los Poetry Slams en la pagina de Facebook de Poetry Slam Oviedo.

Bibliografía:
“A incomplete story of slam” (en ingles)
Verbs on asphalt: “The story of nuyorican Poetry Slam” (en ingles)

“Gil de Biedma 25 años después” Homenaje a Jaime Gil de Biedma

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El octavo día de enero de mil novecientos noventa, moría Jaime Gil de Biedma a causa del sida. Veinticinco años después, en la Universidad de Oviedo, se le rinde un homenaje auspiciado por la Cátedra Emilio Alarcos. Los encargados de ello fueron Carlos Marzal, Jose Luis García Martín, Josefina Martínez y Luis García Montero. El lugar, el salón de actos de la Biblioteca del Campus del Milán.

Ocurrió a eso de las 12 de la mañana del 30 de septiembre, con algo de retraso, ya que los micros, siguiendo una especie de tradición no escrita de este campus, decidieron fallar en el último momento. No tardaron en ser arreglados y el homenaje empezó con la intervención de la decana en funciones de la facultad, Dª Carmen Alfonso, mientras los fotógrafos fusilaban a público y conferenciantes con sus copitos de nieve.

Comenzaron con un resumen de la vida y obra del autor catalán, sus gustos y su percepción de la poesía. De los temas que se trataron, pueden destacarse dos. El primero sería la evolución de la figura de Jaime Gil de Biedma. Durante los años setenta, era admirado, pero no como poeta, de hecho, su obra contaba con pocas ediciones y escasa difusión. Hasta que en el 75 publican sus poemas completos y los lectores pudieron conocerle al fin, esto se acrecentaría con la publicación en 1980 de sus estudios literarios. No obstante, lo que cambiaría la concepción de Jaime Gil de Biedma sería una biografía escrita por Daniel Dalmau en la que consultó a una expareja del poeta. Esta biografía, pues, descubrió al público la homosexualidad de Jaime Gil de Biedma, lo que le convirtió en un icono gay. No es que este mal ser un icono de la homosexualidad, pero Jaime Gil de Biedma simplemente no quería ser eso. Sus poemas no se centran en el amor o el erotismo homosexual, sino en el universal. Al hacerse pública su homosexualidad, sus poemas adquirieron un matiz nuevo que en cierta manera cambió su significado.

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La otra interesante cuestión que me gustaría destacar viene marcada por esto último. A partir de 1956, Jaime Gil de Biedma empezó a interesarse por la política, convirtiéndose en uno de esos burgueses que se identificaban con la izquierda (nada raro en los poetas de los cincuenta). Esto se cristalizaría con su intento de entrar en el Partido Comunista, en esos momentos en la clandestinidad. El Partido Comunista, no obstante, lo rechazo por homosexual.

Dicho así suena totalmente homófobo, pero no es tan simple. El partido estaba en la clandestinidad, el descubrimiento de un miembro en aquellos años duros del franquismo significaba la muerte. Si la policía conseguía que un miembro confirmado dijese los nombres de sus compañeros, el resultado podía ser la muerte de todos los miembros del partido. La homosexualidad de Jaime era una brecha por la que la policía podía presionar y los comunistas no querían arriesgar sus vidas. Por otra parte, en aquellos años Gil de Biedma llevaba una vida casi bohemia, bebiendo mucho, saliendo por las noches y armando escándalo (incluso llego a estrellar el coche de su padre, borracho). No era la vida espartana y disimulada que debía llevar un militante de un partido político clandestino. En  resumen, el Partido Comunista tenía muchas razones para rechazar su entrada y la homofobia no era una de ellas

Al final, el tiempo se les echó encima a los conferenciantes y no se pudieron leer tantos poemas como me hubiese gustado oír. No obstante, este homenaje de poetas a otro poeta estuvo bien y nos sirvió para profundizar en la figura del poeta barcelonés. Nadie menciono el curioso detalle de que Jaime Gil de Biedma es tío de Esperanza Aguirre. Casi que mejor.

Revista Maremagnum nº4

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Maremágnum es una revista de “arte y poesía” que lleva funcionando al menos un año, con cuatro números publicados. La dirige el poeta  Lorenzo Roal junto a tres editores, Juan González y los también poetas Mario Vega y Rocío Acebal. El contenido de la revista es principalmente poesía, concretamente, poesía joven asturiana, aunque este número también incluye un ensayo y un relato corto (por no decir micro relato).

El diseño de la portada y el interior de este número corre a cargo de María D.Megido. Podría criticarse que el diseño de la portada es demasiado carente de información (no incluye ni el número, ni la fecha de publicación), pero a mí me gusta. Hay belleza y misterio en la simpleza de la portada, como si te invitase a abrir la revista, aunque sea solo para comprobar el contenido de la misma. Hace pensar que el número no necesita venderse a sí mismo y eso, en mi opinión, es atractivo.

La revista comienza con un editorial que trata sobre la influencia de internet y las nuevas tecnologías en la creación de poemas, titulado “La poesía nunca ha muerto”. Tema interesante, probablemente a día de hoy tenemos acceso a una cantidad de obras mucho mayor de la que el poeta medio tenía hace, digamos 75 años. También tenemos muchos más medios para compartir opiniones, autores y un gobierno muchísimo más propenso a no censurar la libertad de opinión. Quizás seamos los afortunados en tener acceso a la mayor cantidad de obras literarias en nuestro propio idioma de la historia, especialmente desde que se popularizó internet, los ebooks y las traducciones piratas. Se me viene a la cabeza la novela de Sol Yurick, “The Warriors”, que aunque dio pie a la película de culto del mismo nombre, nunca se publicó traducida al castellano. Al menos no hasta que un foro de literatura decidió organizarse y hacerlo, siendo su versión, que yo sepa, la única versión en castellano de la obra que se puede encontrar con relativa facilidad.

Este número cuenta con la colaboración de nada menos que diecinueve poetas, entre los que destacan Laura Pérez Presa, Cristina Adler (¿seudónimo o nombre real?), Jesús Vigil o Miguel Ángel Montes. También aparece un tal Miguel Luís Álvarez, cuya contribución me tomo la libertad de añadir a esta entrada.

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En la sección de prosa, bastante breve, aparece un curioso ensayo sobre la risa firmado por Myriam García y una suerte de relatillo breve con temática grecolatina que a mi no me dio mucho más. Lo firma Pablo Valdés.

La revista cuenta con su propio blog (donde pueden leerse todos sus numeros online),twitter y Facebook. Se pueden comprar números en Oviedo, Gijón y Madrid (creo). Para más información sobre como o donde conseguir sus números, consultar su blog o página de Facebook.

Presentación del nº5 de Anáfora: La reyerta infinita

            12011318_695637867204419_8313216589111775526_nJose Luis García Martín y Saul Borel se saludan antes del encuentro

Por raro que parezca, la presentación de este número se hizo en la Facultad de Ciencias, territorio que para mí siempre había sido desconocido. No puedo evitar sentirme extranjero en otras facultades de la Universidad de Oviedo, no sé por qué. Me parece que los pasillos, los suelos, la gente, todo es diferente, aunque no lo parezca a simple vista, me hace sentir una sensación parecida a visitar otro país. Decir que, aunque me encanta viajar al extranjero, suelo evitar visitar otras facultades. Quizás estas sensaciones sean un derivado del espíritu territorial que había en la Universidad de Oviedo cuando comencé la carrera, (¿Gente de letras en la facultad de ciencias? ¡Habrase visto!).

Para los que no lo sepan, Anáfora es una revista de creación y crítica dirigida por Cristian David Lopez y Pablo Núñez donde aparecen textos en prosa, poesías y críticas literarias de autores jóvenes (y no tan jóvenes), de hoy en día. Tienen pagina en facebook y puedes suscribirte a sus numeros aquí.

Las premisas de este evento eran demasiado buenas: presentación de un nuevo numero de Anáfora, lectura de poesía y un autentico fight of the century, Jose Luis García Martín, the champ defendiéndose ante el aspirante Saul Borel. Una pelea que dejó en evidencia al duelo entre Pacquiao y Mayweather. La razón de este choque, el relato de Borges “La biblioteca de Babel, mas concretamente, la posibilidad de la existencia de una biblioteca total, Martín defiende, desde hace 20 años, la imposibilidad de la existencia de esta, mientras que Borel, por su parte, defiende que podría existir. “A” o “no A”, posturas antagónicas que no pueden convivir en la misma mesa de debate.

La expectación era altísima y la sala estaba a reventar. A modo de entremeses, los poetas Rodrigo Olay, Aida Masip y Carlos Iglesias, colaboradores de Anáfora. Leyeron antes y después del combate y sus versos, desgraciadamente, se vieron un poco eclipsados por la magnitud del evento principal de la velada. Personalmente, quien mas me gusto fue Rodrigo Olay, con su dicción clara y su manera soberbia de recitar versos. Ojalá los tres hubiesen tenido algo más de tiempo para leer más poemas, pero no va a ser todo el monte orégano.

El combate principal fue largo, denso, divertido y por partes, quizás demasiado técnico (nada que no se esperase, por otra parte), para resumirlo, voy a recurrir a esa frase que tanto aparece en los foros de ultras, “los que estuvimos allí sabemos lo que pasó, solo decir que al final las primeras filas estaban salpicadas de sangre y números finitos e infinitos. Por suerte, mi editora Elena Avanzas estaba allí haciendo un resumen de la encarnizada batalla. Adjunto los apuntes que recogió.

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Al final, los murmullos de los matemáticos, físicos y otras gentes de ciencia que asistieron al evento eran enormes, como rugidos de un león con hambre. El combate fue como uno de boxeo, de esos de los 70, en el que los dos púgiles aguantaban hasta el decimoquinto asalto, terminaban con la cara y el alma destrozados y los jueces daban una victoria unánime que no satisface a nadie (aunque este no fue el caso), todo el mundo vuelve a casa y discute sobre como la decisión fue justa o injusta y sobre la necesidad de un rematch. O dos.

El problema, como bien apuntó el poeta Xaime Martinez desde el público, es que los dos contrincantes jugaban en campos diferentes con reglas diferentes. Jose Luis García Martín defendía su crítica desde la lógica, mientras que Saúl Borel se movía en el materialismo. Honestamente, si alguien me preguntase quien fue el ganador (y no pudiese reírme y evitar el tema), diría (que no digo), que el vencedor del encuentro fue el señor Borel. No sé, a mí me parece que sus argumentos basados en las matemáticas eran mas convincentes y mucho menos abstractos y además, su artículo en el ultimo número de Anáfora resulta claro y convincente. De todas formas, mi opinión no es justa, ya que no he tenido la oportunidad de leer el artículo de J.L.G Martín, publicado en 1973, por falta de disponibilidad, pero me encantaría leerlo.

Después del combate, por cortesía de Saúl Borel, hubo una chocolatada en una sala contigua. Desgraciadamente, la certeza de que el chocolate no era infinito no se puso en duda en ningún momento, aunque yo creo que había de sobra para el abundante, pero finito publico que asistió al evento. El propio Saúl reconoció que no sabía si habría chocolate para todos, lo cual debió hacer que muchos se fueran sin ni siquiera intentar conseguir un vasito. Más para los que nos quedamos.

Fotos del evento cortesía de la Revista Anáfora
Apuntes del combate dialéctico, cortesia de Elena Avanzas

II Poetry Slam

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Bajo del bus  a eso de las 18:35. En 25 minutos, en el pub Per se va a empezar el II Poetry Slam de Oviedo. Un “poetry Slam” es una especie de concurso donde poetas locales van a leer un poema en menos de tres minutos para que el publico juzgue y decida quien de ellos es el mejor, el merecedor de ganar el susodicho slam. En realidad, el concurso da igual, lo importante es  dar a conocer a poetas que estén empezando, de hecho, no hay premio. Bueno si, el premio es un diploma que dice que ganaste.

No tengo muy claro donde queda el bar, pero Google sí y pude llegar a tiempo. Cuando pensaba en como sería el bar donde hacen este tipo de eventos,  me imaginaba un bar oscuro, con un taburete y un micro en una esquina, iluminados por un foco, donde, acompañados por un telón musical de jazz suave, los participantes leerían sus poemas poniendo voz grave y cara triste. Nada de eso, el Per se esta hecho sobre una casa antigua, con la piedra vista por dentro, como queriendo tener rat look. Un sitio agradable donde las pintas de Guinness valen 3,50 (!).  El Slam se hizo la terraza, que tiene forma de anfiteatro y decoración de patio andaluz. No es precisamente donde se crió Antonio Machado, pero estamos en Asturias y tampoco vamos a pedirle peras al olmo.

No cabía ni un alfiler cuando llegue, todas las mesas estaban ocupadas y los escalones que formaban el pequeño anfiteatro estaban a punto de estarlo. Los poetas estaban apretujados cerca de la entrada, así que decidí aplastarme ahí. Los organizadores están ultimando los detalles del equipo, los poemas se leeran en la parte mas baja de la terraza, ¿donde si no?. Cuando terminan vienen y nos saludan, eran dos, Miguel Llamazares (o Llamazares Miguel)  y una chica (no recuerdo su nombre), que presentó el evento y tiene una soltura envidiable a la hora de tratar al público. Al empezar el slam, la gente se duplicó. No había ni un centímetro libre en los escalones del anfiteatro y la gente se agolpaba en la puerta hasta casi bloquearla.

En este tipo de recitales puedes ver dos tipos de poetas, muy diferenciados. Por un lado están los poetas que, como yo, simplemente vamos a leer lo que tenemos escrito. No somos muy dados a la interpretación y dejamos que el poema hable por nosotros. Por otro lado, los poetas de slam”, es decir, poetas que acompañan sus versos de interpretación. La manera de leerlo, los gestos, los juegos de palabras, la sonoridad, para esta especie, todo esto forma parte intrínseca del poema, tanto importa lo dicho como la manera de decirlo. Para que nos vamos a engañar, la mayoría de los participantes eramos poetas normales. Quizás por esto los  pocos “poetas de slam” que participaron me llamaron la atención.

Al final, gano mi buen amigo Cristian David López (que, ademas, hizo una cronica muy chula del evento). Una velada genial, espero que se hagan mas slams y a ser posible, en el Per se, aunque sea solo por las pintas de Guinness a 3,50.

P.D: Grabaron a todos los participantes y subieron los vídeos a youtube. se pueden ver los vídeos aquí

Fotos, cortesia de Poetry Slam Oviedo.