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“La Nieve de Pesicia” – Roberto González-Quevedo

Pesicia es un territorio inventado por el poeta Roberto González-Quevedo, quien forma parte del movimiento literario ligado al surdimientu junto a otras figuras de la poesía asturiana como Berta Piña, Pablo Marín Estrada o Andrés Solar. Consiste en un territorio mítico, pero real, situado en el occidente de Asturias. Su nombre se remonta a un explorador romano llamado Plinio, que denomino paesici a los pueblos que habitaban en esta zona. A partir de ahí, González-Quevedo comenzó a definir toda la cultura de Pesicia a través de varias obras, siendo La nieve de Pesicia, publicado en Baxamar Editores, su obra más reciente.

La poesía que González-Quevedo incluye en La nieve de Pesicia tiene a la nostalgia como punto de partida. El recuerdo de la infancia, marcada por la vida en el entorno rural y por momentos, primitivo, en el que el hombre forma parte de la naturaleza y convive con ella. Este recuerdo aparece mezclado con una memoria incluso anterior, cuando los humanos no solo convivían, sino que sobrevivían con ella. Se establece un antes y un después en la relación entre ambos que muestra como lo natural como un concepto humano y por tanto, propuesto a cambiar a medida que la humanidad cambie.

A través de estos poemas, Roberto González-Quevedo va dibujando un retrato completo de Pesicia, no limitado solo al paisaje, sus habitantes o sus pueblos, sino que también incluye a la mentalidad de sus habitantes, su relación con el entorno y los muchos cambios que ha sufrido a lo largo de su historia. Se intenta definir, hasta el más mínimo detalle que sea representativo la zona occidental de Asturias. Un retrato vivo de una zona con personalidad propia, no necesariamente igual que el estereotipo que define lo que “somos” los asturianos. A través de Pesicia, González-Quevedo rompe con los estereotipos de la asturianía e indirectamente muestra que en realidad, ninguna cultura es homogénea y que los tópicos que asociamos con cualquier lugar, aunque tengan algo de cierto, son tan solo una representación excesivamente sencilla de una realidad muy compleja, como son todas las realidades.

A través de La nieve de Pesicia, Roberto González-Quevedo muestra una cara poco conocida de la cultura de Asturias y la lleva hasta la universalidad, enriqueciendo en el proceso la cultura de toda Asturias en su conjunto, puesto que la heterogeneidad o cualquier cosa que ayude a que una cultura se vea representada más allá de la unidimensionalidad de los esterotipos, en general, no hace sino enriquecerla.

La nieve de Pesicia puede comprarse a través de la página de la Librería Cervantes.

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Ritmo latino – Jorge Blanco Ingelmo

¿Para qué sirve la poesía? ¿Qué buscan aquellos que deciden escribir libros de poesía? ¿Qué función tienen las humanidades hoy en día? A través de estas preguntas, o más bien, de las respuestas que hoy en día algunos dan a esas preguntas, Jorge Blanco Ingelmo escribe los poemas que forman Ritmo Latino, poemario ganador de la última edición del Premio Emilio Alarcos de Poesía y como todos los ganadores de susodicho premio, publicado en la editorial Visor.

La poesía que Jorge Barco Ingelmo recoge en Ritmo Latino es de corte conservador, no en la forma, si no en el contenido. En estos versos se revindica el estado, o más bien estatus, que la poesía tenía cuando la literatura en general no se tenía en mayor o menor consideración en función del mercado, es decir, de la mayor o menor aceptación que pueda tener el público. El objeto de estos poemas es aquel tiempo en el que se consideraba que la calidad de la literatura escrita en verso se puede medir en base a una serie de reglas establecidas e independientes de las modas del público. Una visión más pura donde lo importante eran los poemas y no las ventas, los costes, la promoción etc. Incluso puede notarse una cierta envidia por aquellos que desarrollaron su carrera como poetas bajo el paraguas de aquella idea. A través de esta idea, Barco Ingelmo establece una crítica a la filosofía que cada vez gobierna más nuestra sociedad, en donde todo se mide en base a su utilidad material. Todo aquello que no encaja en este esquema, se desprecia por ser considerado inútil, innecesario.

Lo que comienza como una forma de revindicar la poesía, acaba por ser una reivindicación de todas las humanidades, todo lo que nos hace crecer no en el cuerpo, si no en la mente. Esta idea, por supuesto, no tiene por qué ser conservadora de por sí: la razón de ello es que Ritmo latino mira al pasado, a la concepción más tradicionalista de la literatura para defender esta postura, en lugar de buscar un planteamiento nuevo. Cabe decir que el conservadurismo ideológico de este poemario se limita solo a la concepción de las humanidades como bien necesario para cualquier sociedad.

La defensa de estas ideas se realiza en el poema a través de la ironía, que al igual que en los buenos memes, es el recurso principal de Ritmo Latino junto al humor. Barco Ingelmo en sus poemas compara esta visión nostálgica e idealista de las humanidades con la actual, con un resultado cómico. Se nos presenta de forma caricaturesca al poeta como alguien que aspira a ser una especie de estrella del rock, despreocupándose de la poesía en general y retrata el interés por las humanidades como algo bohemio y casi irracional. El poeta afronta el triste destino de la poesía con humor ¿Con que si no?

Hacia el final de Ritmo Latino, comienzan a aparecer en los poemas algunos versos que recuerdan a slogans publicitarios. He aquí la gran ironía de clamar que la poesía no sirve para nada: la publicidad se nutre de recursos poéticos. Es una especie de alivio que Barco Ingelmo ofrece al final del libro. Por mucho que se desprecie y se tache de inútil la poesía, sobrevivirá, aunque sea a través del uso que se le da en los anuncios que vemos todos los días. De forma velada y elegante, Ingelmo muestra la utilidad de la poesía a aquellos que consideran que no sirve para nada.

El ganador del último Premio Emilio Alarcos de Poesía es un libro lleno de humor e ironía, que sin dejar de ser una lectura ligera, consigue hacer una crítica profunda al desprecio que sufren las humanidades en la sociedad actual.  Una lectura donde entretener al lector no se ve reñido con hacerle reflexionar. Educar y deleitar, como decían los ilustrados.

Ritmo latino puede comprarse a través de Casadellibro

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«Donde la ebriedad» — David Refoyo

Publicado en La Bella Varsovia y con una referencia clara a cierto libro de Claudio Rodriguez en el título, Donde la ebriedad es el tercer poemario de David Refoyo (Zamora, 1983), quien además de poeta también ejerce de narrador (tiene publicadas un par de novelas) y lidera un proyecto performativo, Refoyo y SusHijas, en el que mezcla poesía, música y performance.

David Refoyo hace de su poesía una búsqueda constante del más allá en la forma. Esto, por supuesto, le lleva a dejar atrás todas las formas establecidas que puede tener un poema como punto de partida. Esta búsqueda de lo nuevo por encima de todo, que al fin y al cabo no tiene más método que el experimento (y esto, hablando en lenguaje más llano, consiste en la mayoría de los casos en dar palos de ciego e ir viendo lo que sale) le lleva a incluir elementos peculiares en sus poemas, como por ejemplo, incluir textos paralelos que dan un cierto contexto al poema unas veces y otras, aportan una voz paralela, una serie de versos que hablan del propio poema desde dentro, como si tuviera varias capas que interpretar. Otras veces, incluye llamadas al pie de página para introducir pequeños fragmentos de prosa que aumenten el significado de ciertas palabras dentro del poema. Añade intensidad, pero también hace más difícil (y a veces, más confusa) la lectura.

Esta búsqueda de lo nuevo a veces flaquea y se limita a añadir pequeños pasajes de lenguajes de programación o menciones a series o elementos de la cultura pop actual. También aparecen códigos QR al final de buena parte de los poemas de Donde la ebriedad, pero no tengo claro si forman parte de ellos o no. Toda esta experimentación hace que los poemas más “tradicionales” destaquen como si fueran ellos los “raros”, un efecto peculiar en el que el lector de forma instintiva considera extraño lo que en otros poemarios sería “normal”.

Más allá de los artificios y trucos que caracterizan a estos poemas, se trata de un poemario bohemio bastante clásico. En él, se nos presentan una serie de escenas de bohemia, supuestamente vividas por el autor, acompañadas de reflexiones sobre las mismas y una cierta nostalgia que surge del recuerdo de la experiencia. En ese sentido, Donde la ebriedad es un poemario bastante conservador en el que se nos cuenta lo que aquellos que pueden permitirse ser bohemios llevan contándonos desde el siglo XIX, pero con menos referencias al alcohol y la droga en general, así como un cierto optimismo frente a la vida.

David Refoyo hace de Donde la ebriedad  un laboratorio donde encontrar cuales son los límites de la forma en poesía con la mera intención de sobrepasarlos y establecerlos de nuevo. Esto es, querer pisar praderas que nadie ha pisado antes. Tarea difícil, sin duda.

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“Tienes que irte” – José Luis Piquero

Tienes que irte es el último poemario del poeta mierense José Luis Piquero (1967) desde la publicación de su primera antología personal, titulada Cincuenta poemas (Antología personal, 1989-2014), ambos publicados en la misma casa editorial, Isla de Siltolá. En él, se recogen una serie de poemas escritos a lo largo de ocho años en los que Piquero busca dar un bofetón al lector a través del verso punzante, pero inteligente.

Los poemas de Tienes que irte pretenden romper la subjetividad y entender la otredad de los que nos rodean. A través de grandes de humor negro, Piquero analiza los motivos que pueden llevar a alguien a cometer actos que, en principio, pueden parecer impensables o ponerse en la piel de quien vive situaciones que la mayoría no somos capaces de concebir, como el suicidio o la añoranza de la muerte. Es una poesía del entendimiento, de acercamiento al otro, lo que provoca un efecto agridulce. Me recuerda a la gran tragicomedia Underground, película dirigida por el director serbio Emir Kusturica, donde consigue que el espectador primero se ría y después, se sienta mal por haberse reído.

Al fin y al cabo, las tragedias, como todo en esta vida, son algo subjetivo. Entenderlas implica conocer a quien las sufre, es decir, a través de ellas podemos romper la cárcel que es nuestro cuerpo, nuestra percepción de la realidad y acercarnos a la fenomenología del otro. Esto genera un gran placer, que en estos poemas por lo general viene acompañada de una buena dosis de tristeza y en ocasiones, dolor. Un contraste de sabores verdaderamente delicioso. Una sensación intensa. Al leer Tienes que irte, no vivimos la experiencia que aparece en cada poema, más bien estamos ahí como espectadores, entendemos y respetamos los motivos, sin que se nos ocurra intentar evitar el acontecimiento.

El propio José Luis Piquero dice en una nota al final que algunos poemas están inspirados en ciertas personas que conoce, pero creo que eso es irrelevante. Los individuos que pudieron inspirar los poemas de Tienes que irte son totalmente secundarios al lado de sus motivos y sus acciones. Quizás, por otra parte, lo que hacemos y las razones por lo que lo hacemos sea lo que nos define, más allá de nombres o apellidos.

Ante todo, Tienes que irte es una experiencia intensa, una lectura que traslada al lector sentimientos opuestos. Un viaje interesante escrito con un lenguaje que no renuncia a lo coloquial ni pretende deslumbrar. Y lo más importante, un ejercicio de comprensión hacia los demás. Una habilidad que todos deberíamos ejercitar de vez en cuando.

Tienes que irte puede comprarse on line a través de la página de Casadellibro

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“El llibru nuevu” – Xuan Bello

Creo que no soy la persona más apropiada para escribir una reseña sobre El llibru nuevu, de Xuan bello, publicado en la vigorosa Saltadera Ediciones. No soy la persona más apropiada porque creo que Bello es el mejor poeta asturiano del siglo XX (y posiblemente, también de lo que llevamos de siglo XXI), en cualquier idioma. Aunque existen buenas razones para poder creer esto me da una cierta predisposición a la hora de escribir sobre él que se aleja de la supuesta neutralidad que debe tener un crítico. Por otra parte, ¿hay críticos que sean realmente neutrales? ¿existen los Reyes Magos? Ambas preguntas pueden responderse con el mismo monosílabo.

Hacía veinte años que Xuan Bello no publicaba un libro de poesía (el último había sido Los caminos secretos, en 1997), por lo que El llibru nuevu es una recopilación de toda la poesía que el autor de Paniceiros escribió desde entonces hasta este año. Esto se nota, este poemario abarca una gran cantidad de temas en los versos que lo componen: existencialismo ante un Dios ausente, diálogos donde se dialoga con personas ya ausentes para decir cosas que no se dijeron en su día, erotismo, reflexiones sobre la propia poesía o sobre visitas a ciudades como Roma. No obstante, el núcleo de este libro lo constituyen una serie de poemas que se sitúan en el pueblo natal de Bello. En ellos, a través de la experiencia particular se busca alcanzar una reflexión universal. No son poemas sobre experiencias concretas, sino más bien, poemas que buscan ser la experiencia misma. Que el lector a través del verso sea capaz de vivir ese momento como lo vivió el autor y extraer el conocimiento desde la primera persona. No reflejar el momento, sino ofrecerlo de manera pura, sin refinar.

Puebla las páginas de El llibru nuevu una atmósfera gris, lenta, acentuada por el verso largo, reflexivo y la nostalgia que generan los poemas dirigidos a gente muerta o sobre experiencias pasadas, pero no por ello es un poema gris. Hay mucha catarsis en este libro, mucho desahogo. Xuan Bello consigue reflejar la felicidad, el desahogo que puede encontrarse incluso en los momentos más negros de la vida. Esa sensación de tranquilidad que nos llena cuando todo ha pasado. En ningún momento es este un poemario duro de leer. La edición de este poema intercala poemas alegres con otros más existencialistas, de modo que recorrer estas páginas es como recorrer un viaje que aunque tiene momentos un poco difíciles, al final acaba valiendo la pena, por la belleza del paisaje y la sensación de satisfacción que nos deja al llegar al final.

Teniendo en cuenta que El llibru nuevu es una recopilación de los mejores poemas que Xuan Bello ha escrito en estos últimos veinte años, me pregunto cuántos poemas habrán quedado fuera de este libro. Cuantos grandes poemas no verán la luz nunca. Al menos si podemos disfrutar los que sí han sido puestos en circulación.

El llibru nuevu puede comprarse a través de la web de Saltadera.

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“Alma” – Amanda Granda Rodríguez

Amanda Granda Rodríguez es una de las voces nuevas que surgen en la fértil huerta poética asturiana. Perteneciente a la generación nacida a finales de los noventa, los que apenas conocieron el siglo pasado, comienza su carrera poética a muy temprana edad a través de recitales y slams poéticos. Al comenzar a estudiar en la Universidad de Oviedo, comienza también a participar en diferentes actividades como la revista Littera y aparece en la antología de poesía joven asturiana, Festina Lente (Circulo Cultural de Valdedios, 2017).  Alma es título que otorga a su primera obra en solitario.

En las páginas de Alma aparece una poesía basada en la observación. La descripción de un paisaje y de unos personajes a través de la metáfora y la intención de describir el sentimiento más que lo material, una especie de surrealismo sucio que dibuja una imagen espiritual cruda de un paisaje urbano. Una mística de la urbe en la que Amanda Granda va describiendo las huellas que una serie de personajes dejan en la mentalidad colectiva del entorno donde viven. No obstante, estos poemas no se limitan tan solo a la observación de personas, también hay poemas sobre momentos o experiencias. Soy consciente de lo inconcreto que resulta este análisis, pero precisamente ahí reside la gracia de esta poesía, en su falta de concreción. Los versos de estos poemas van dejando huecos para que los lectores llenen con sus propias experiencias, creando así un vínculo entre lector y poema. Una falsa sensación de que estamos leyendo algo que se refiere a nosotros. Este efecto es sutil y su efectividad puede variar dependiendo del poema y la persona que lo lee.

Son además, poemas influidos por la lírica popular. Hay un gusto marcado por los juegos de palabras y la anáfora, el verso corto, sencillo, como midiendo cada palabra. Los versos que forman Alma por momentos parecen un susurro que alguien te dice en voz baja al oído. La sencillez que caracteriza a este poemario (a veces, quizás excesiva) hace que los versos se desdibujen en “voz”, como si la intención de Granda fuese traducir la versión oral de estos al papel. Al fin y al cabo, no hablamos en versos medidos, al menos no en el lenguaje natural.

En resumen, Amanda Granda nos presenta como su primer poemario una obra que deja a un lado las ansias de perfección formal que tantos autores noveles persiguen para centrarse en la naturalidad y la sencillez. Con una poesía que no desea llamar la atención a través de su brillo. Alma nos brinda una serie de poemas donde la observación y el análisis de la experiencia se mezcla con la magia de la metáfora y ecos del surrealismo. Una reivindicación de la memoria como constructora de la experiencia, que no necesariamente necesita reproducir cada detalle para reflejar un hecho de forma realista.

Alma puede comprarse a través de la página web de la Librería Cervantes

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“Los líquidos íntimos” – Olga Novo

Una de las peculiaridades de la literatura española, que quizás no sea lo sea tanto (imagino que en las literaturas de otros países ocurrirá lo mismo) es la existencia de otras “literaturas” independientes que surgen en zonas con una lengua y una cultura propias, ajenas a la oficial, que en este caso sería la del castellano. En España, quizás el ejemplo más evidente sea el modernismo catalán, que ya a principios del siglo XX consiguió su independencia del modernismo español sin necesidad de referendum ni nada.

Otras de estas literaturas underground de España es la Galicia, que se origina en la Edad Media con la lírica en gallego-portugués, renace en el siglo XIX ligada a poetas como Rosalía de Castro y hoy tiene una de sus voces más destacadas en la poesía de Olga Novo (Villarmao, Lugo, 1975), quien comenzó su carrera poética en 1996 con la publicación de A teta sobre o sol, poemario al que siguieron Nós nou (1997), A cousa vermella (2004), Monocromos (2006) y Cráter (2011). En Los líquidos intimos, publicado en 2016 por Ediciones Cálamo, Novo traduce parte de su obra al castellano para su primera antología bilingue. Cabe destacar la edición de esta obra, que consigue publicar los poemas en ambos idiomas sin multiplicar por dos el número de páginas.

La poesía de Olga Novo llama la atención por su diferencia respecto a los demás autores y autoras de su tiempo. Frente a la perfección formal de algunos y la simpleza y storytelling de otros, Novo plantea una poesía cercana al surrealismo y la vanguardia en general, haciendo de la metáfora y la alegoría sus dos mayores armas. Versos salvajes y libres donde prima el contenido, la densidad y no aparece ningún molde: es el propio poema el que define su forma.

Comparte Olga Novo alguna temática con la poesía femenina y feminista actual: el cuerpo, la maternidad, la lucha política por la igualdad, la memoria materna, etc. Pero también trata temas que entroncan con la tradición oral gallega, como la presencia de los muertos a través de la memoria y el dialogo que los vivos mantienen con ellos. En algunos poemas estas dos vertientes parecen fundirse de forma natural a través de la voz de Novo. Hay también algo de poesía telúrica, es decir, de la tierra, en estos poemas, una evidente conexión con lo rural y lo agrario.

En el aspecto más técnico, Novo se caracteriza por un lenguaje coloquial que gusta de juegos de palabras simples, naturales, y que no está reñido con el culturalismo (a través del cual nos deja entrever algunas de sus influencias, como Walt Whitman o Virginia Woolf). Son estos versos libres, despreocupados, que ni quieren ni necesitan ajustarse a ningún canon, por muy clásico que sea.

Con Los líquidos íntimos, Ediciones Cálamo pretende acercar la poesía de Olga Novo a todos los lectores españoles. El hecho de que la autora haya tenido que traducir su obra para esta antología refleja la terrible situación lingüística de este país. Novo no debería tener que traducirse a si misma para ser leída por la masa lectora española. Una poesía de esta calidad no debería tener que adaptarse a la lengua castellana para acceder al gran público. Al fin y al cabo, estamos hablando de gallego, no de cantonés, y de la misma forma que un hablante nativo de castellano no tiene (o más bien, no debería tener) problema en leer a Pessoa en versión original, tampoco debería tenerlo a la hora de leer los poemas que forman Los líquidos íntimos sin traducción al castellano.

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Lar – Ramiro Gairín

El tercer poemario de Ramiro Gairín Muñoz se títula Lar. Tiene una edición que apuesta por la sencillez y que al igual que los libros de Pre-Textos, apela más al tacto que a la vista. Nada que objetar.

Este poemario se divide en tres partes: “Física”, “Ética” y “Lógica”. Esta división puede parecer la ya casi tradicional estructura de los poemarios actuales, es decir, presentar un poemario formado por varias partes, casi independientes entre sí en la temática y a veces la forma, que funcionan como mini-poemarios presentados de forma conjunta, como si fuera una recopilación categorizada de la obra del poeta. No obstante, Lar cuenta con un único núcleo temático que gira en torno a la relación que la voz en primera persona de todos los poemas mantiene con un “tú” al que van dirigidos la totalidad de estos versos.

Es Lar una oda a la transición que ocurre en todas las relaciones cuando se pasa de “novios en serio” a “pareja de hecho”, es decir, el momento en el que te vas a vivir con tu novia para comprobar si vivir juntos se os da igual de bien que los noviazgos tardioadolescentes. Los versos que pueblan este libro pintan un serie de escenas cotidianas de una pareja de novios que comienza su vida juntos y sus dos “yoes” se van fundiendo poco a poco en un “yo” colectivo, también conocido como “nosotros”. Aunque por momentos Gairín se pasea muy cerca de la línea donde empieza el sentimentalismo excesivo y la cursilería, en ningún momento la cruza de forma definitiva.

Es curioso todo lo que uno puede aprender sobre un autor al leer su poesía. En este caso, lo que más me llamó la atención fue la libertad de estos versos. No me refiero al hecho de que Ramiro Gairín escriba en verso libre, sino a algo más profundo. Los que escriben suelen ser curiosamente, los principales consumidores de la misma. Que poesía y de que época puede variar, pero algo que une a la mayoría de los poetas, especialmente hoy que tenemos acceso a una cantidad casi absurda de autores y obras de ayer y hoy a través de internet, es el peso de la historia de la literatura, el saber que inevitablemente, al publicar tu obra, pasas a jugar en la misma liga que los autores que previamente leíste, es decir, tus maestros y claro, ¿De verdad eres tan bueno como los antiguos maestros? ¿Podrás ser algún día tan bueno como los antiguos maestros? Pues eso.

Después de leer Lar, creo que puedo decir con seguridad que Gairín está libre de esta presión histórica que acecha a muchos poetas actuales, algo de lo que probablemente muchos deberíamos tomar nota. Los poemas de este poemario emanan campechanía, sinceridad y sencillez. Se presentan como producto natural de una persona que sentía la necesidad de expresar unos sentimientos de una manera u otra y al final, se decantó por el verso. Como es poesía, uno no puede saber si lo que dicen es cierto o no (cosa que en el fondo, da igual), pero a mí me gusta creer que lo que dicen es cierto y está basado en hechos reales. Cosa mía, supongo.

Lar, de Ramiro Gairín puede comprarse a través de la web de Casadellibro

 

Los hijos de los hijos de la ira – Ben Clark

Da un poco de cosita escribir una reseña de Los hijos de los hijos de la ira en 2017. Originalmente publicado en el 2006, este poemario se convirtió rápidamente en un nuevo clásico de la poesía en castellano. Con él, Ben Clark ganó el XXI Premio Hiperión y recibió el beneplácito de público y crítica. Yo por aquel entonces estaba atrapado en el siglo XIX y no me enteraba de nada. Once años después, Clark es uno de los primeros nombres con los que se encuentra cualquier persona que indague sobre poesía española actual y Editorial Delirio decide publicar la primera reedición de este poemario, como quien saca brillo a una estatua de mármol.

Los hijos de los hijos de la ira viene dividido en tres partes más un epílogo y un “adendum” escrito este año. De todas ellas, la más significativa es la primera, “Acero inoxidable”, formada principalmente por poemas más o menos influidos por la crisis económica que azoto a occidente a mediados de la primera década de este siglo. Es aquí donde encontramos la causa del gran éxito del poemario entre la crítica y especialmente el público. La crisis, como se refiere a ella normalmente, fue el evento que definió la generación milenial: los que vieron mermadas sus posibilidades de alcanzar el bienestar económico y el éxito profesional justo cuando empezaban sus carreras, o incluso antes.

En estas páginas se trata el impacto que causo en una generación, la queja velada de quienes se vieron afectados por factores sobre los que no podían influir, sus dudas sobre el sistema en el que viven y sus aspiraciones rotas. “Acero inoxidable” es el núcleo de Los hijos de los hijos de la ira, incluso está en ella el poema donde encontramos el verso que da título al poemario. En el prólogo, el autor habla de cómo siente “asombro y orgullo” de que algunos de los poemas de este libro circulasen de mano en mano durante las manifestaciones del 15-M, y yo creo que probablemente esos poemas pertenecían a la primera parte del libro. No solo eran poemas que reflejaban los sentimientos que hicieron protestas y manifestaciones por todo el mapa de España, sino que también lo hacían muy bien.

El resto de Los hijos de los hijos de la ira está formado por otras dos partes con una temática muy diferente. En “Analisis sin tácto”, la tercera parte del libro, nos encontramos con la línea intimista y sentimental que Ben Clark seguiría desarrollando en otros poemarios como Los últimos perros de Shackleton: poemas donde re reflejan las sensaciones ligadas a una serie de experiencias durante una relación sentimental. La otra, “Astor Piazzola le dedica a Javier Sidlecki five tango sensations está formado por una serie de poemas que surgen de la amistad entre Ben Clark y Javier Siedeckli, con quien trabó amistad durante su periodo como becario de la Fundación Antonio Gala en el 2004. Finaliza el libro con dos epílogos escritos con once años de diferencia, en los que Clark reflexiona sobre su obra, con la diferencia de que en el segundo, el poeta es consciente de toda la magnitud y recorrido de su obra.

Los hijos de los hijos de la ira es posiblemente el clásico más nuevo de la poesía española, así como un serio candidato a mejor poemario de la pasada década. Con esta edición, Editorial Delirio no solo vuelve a hacer actual al poemario, sino que lo sitúa dentro de la historia de la literatura de este país. Una consecuencia del éxito del primer poemario de Ben Clark es la rapidez con la que el libro dejó de estar disponible en las librerías, ahora los lectores podemos disfrutar de esta obra sin tener que esperar otra década, hasta la inevitable edición de Cátedra a la que estos poemas estuvieron destinados desde su primera tirada.

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Caudal de azar. Haikus – María Rosa Serdio

Siempre que acaba entre mis manos un libro de haikus, me hago la misma pregunta: ¿Cuántos se habrán quedado fuera? ¿Cómo de grande sería la purga de toda la masa de pequeñas composiciones que acabaría por formar este poemario? Siempre he sido aficionado al haiku, su brevedad y sencillez que no evitan la trascendencia y la reflexión. La observación de la realidad y reflexión ante ella. El entorno como parte del yo y viceversa. No obstante, hay una especie de vicio inherente en la escritura de haikus, y es que es muy fácil escribir haikus. Todos los autores que cultivan el haiku a los que tengo el gusto de llamar amigos coinciden conmigo y por ello, son muy cautos a la hora de publicar  o incluso compartir esta forma del país nipón. La aparente facilidad de su composición viene unida a una terrible dificultad a la hora de editar el trabajo de uno mismo. No iba a estar todo el monte hecho de orégano.

Por ello, siento un cierto respeto por este libro incluso antes de abrirlo. Caudal de Azar. Haikus de María Rosa Serdio (Langreo, 1953), publicado en Bajamar editores tiene tras de si un proceso de autocrítica enorme en el que posiblemente se dejaron atrás otros muchos buenos haikus, considerados no suficiente buenos por la autora (cabe recordar que el autor o autora de cualquier obra es, o al menos debiera ser, el crítico más feroz de la obra).

Caudal de azar. Haikus es un libro (valga la redundancia) de haikus en el que la autora no se limita a adoptar la métrica tradicional de esta forma (cinco-siete-cinco) como si un mero andamiaje poético se tratase, sino que intenta sumergirse en la filosofía que contiene la poesía japonesa: captar las lecciones que ofrece la naturaleza y las estaciones, atrapar instantes en el menor número de sílabas posibles, dar prioridad a la imagen por encima de la gramática, que los versos sean casi independientes entre sí, aunque esto no impide que aparezca algún poema más largo compuesto por una serie de haikus con un tema similar.

Capta muy bien María Rosa Serdio la naturaleza triste de los haikus, que deriva de la filosofía wabi sabi y que tiene como principal axioma la fugacidad de todas las cosas. De la sobriedad y el control que rebosan estos poemas se puede extraer una gota de tristeza, de melancolía por tener que atrapar en el papel lo que de otra forma sería fugaz y nadie lo recordaría. Al atrapar la magia de instantes como una despedida o de imágenes, como una golondrina o la lluvia de abril, se nos recuerda que la belleza de estos pequeños momentos está destinada a desaparecer, a morir, por mucho que nos esforcemos en inmortalizarlos en verso.

No obstante, no es necesario saber todo esto para disfrutar de Caudal de azar. También es posible deleitarse con estas imágenes transformadas en poemas ligeros y sencillos. Llama la atención también el aire de lujo que desprende esta edición, que a veces tan solo incluye un haiku por página y otras, incluye dibujos que adornan a los versos con los que conviven.

Caudal de Azar. Haikus puede comprarse a trvés de la web de la Librería Cervantes