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“Sombra” – Miguel Ángel Gómez

¿Cuánto podría saber de nosotros nuestra sombra, si nuestra sombra pudiera hablar? Después de seguirnos durante toda nuestra vida, irremediablemente pegada a nosotros, la mayoría de las veces sin que siquiera notemos su presencia o le demos importancia. Sin duda, muchísimo. A este conocimiento íntimo y absoluto es a lo que aspira Miguel Ángel Gómez en su sexto libro de poemas, titulado de forma muy apropiada Sombra y publicado en Ediciones Camelot.

Una característica clara de la poesía de Miguel Ángel Gómez se aprecia en el proceso de escritura: no estamos ante un poeta que escribe poemas para luego someterlos a un proceso de selección donde se separe trigo y paja. Por el contrario, tanto Sombra como los dos últimos poemarios del autor ovetense (La polilla oblicua y Monelle, los pájaros) muestran una cierta planificación previa a la escritura. No estamos ante un poeta que escribe sin saber muy bien a donde va.

En el caso de Sombra, estamos ante un poemario de “observación”. Miguel Ángel Gómez aspira a convertirse en la sombra de la persona que ama, para conocerla mejor que nadie y retratar en verso cada faceta de su personalidad, convirtiéndolas en diferentes imágenes a través de las cuales el poeta define como percibe a esa persona.

Así, a través de los poemas que dan forma a Sombra vemos aparecer diferentes personalidades de la misma persona, convertidas en distintas versiones de esta. Algunos poemas hablan de momentos, como por ejemplo discusiones, para dar así una visión completa de la relación. La construcción de la persona amada es algo característico de la obra de Miguel Ángel Gómez, pero en esta ocasión, su poesía da un paso más allá y esta construcción incluye también las interacciones con el poeta. Al fin y al cabo, nuestra percepción de los otros también esta marcada por nuestras interacciones con ellos.

Terminan de dar formas al poemario algunos poemas de naturaleza metapoética en los que el autor conversa con autores anteriores, como Jack Kerouac, o reflexiona sobre diferentes aspectos de la poesía, como el efecto que produce entre sus seguidores.

Y todo esto viene salpicado de una cierta bohemia. Los poemas de Miguel Ángel Gómez, observados con distancia, dejan ver una parte muy concreta de su personalidad, concretamente su faceta de amante. Al mostrar tan solo esta parte de él mismo, resulta inevitable que Sombra adquiera unos ciertos aires bohemios. No obstante (y esto es algo que intento tener en cuenta al leer cualquier poemario), debe tenerse en cuenta que lo que vemos en estas páginas es solo una parte del autor. La sensación de bohemia, que no sabría decir si es buscada o no, es artificial, resultado de una visión parcial de la personalidad del autor.

En líneas generales, Sombra es un poemario donde el amor se expresa a través de la curiosidad, el querer saber más y más de la persona que uno ama, aunque esto lleve a reducirse, a convertirse en poco menos que en sombra, en polvo, en nada, porque la persona que amamos acaba convirtiéndose en nuestro todo.

Sombra puede comprarse a través de la página de la Librería Cervantes.

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Enjambre – Alberto Arce

Existen muchas razones por las que a alguien se le ocurra escribir poesía. Unas veces, queremos expresar cosas que en principio no podemos hacer mediante el lenguaje común, ya sea para que las entiendan otros o para entenderlas nosotros mismos. También hay quien busca un ideal de “belleza” a través del verso. En el caso de Enjambre, de Alberto Arce, el verso es un fin en si mismo. Un territorio que explorar y que comprender.

La poesía que puebla las páginas de Enjambre viene cargada de ecos de otras épocas. Hay una influencia evidente de las vanguardias, en tanto que a Alberto Arce parece preocuparle mucho la poesía misma, dedicando varios poemas a la reflexión sobre la propia naturaleza del verso. También puede apreciarse una influencia clara de la poesía del siglo XIX en los temas: abunda la nocturnidad, la reflexión solitaria durante la noche, el poeta enfrentado a su propio yo etc. La bohemia viva, adaptada a la realidad de hoy.

Llama la atención que Alberto Arce parece tener poca confianza en que sus poemas sean entendidos como él quiere: aparecen de forma casi constantes apelaciones al lector, momentos en los que se rompe la “cuarta pantalla”, ya sea bien para ofrecer pistas sobre el buen entendimiento de lo que se está leyendo o bien, ofrecer una cierta complicidad entre autor y lector.   Por momentos, da la impresión de que Arce es consciente de la propia dificultad de su poesía, del peligro que yace escondido tras la metáfora: que el lector no consiga entenderla, que la relación entre términos sea demasiado abstracta, demasiado personal.

El objetivo de Enjambre es una especie de oxímoron en sí mismo: ser poesía. Para alcanzar esto, Arce intenta llegar a conocer la poesía en sí, su ser, su manera de funcionar. Y para alcanzar este grado de conocimiento por un lado reflexiona sobre estas cuestiones en el mejor terreno posible: el poema. Además, intenta ajustarse a las normas clásicas de la poesía, especialmente el ritmo y en menor medida, la forma. Estas reglas, no obstante, no están interiorizadas en el autor, sino que aparecen como meros escalones que recorrer para alcanzar el dominio del verso. El resultado es un poemario de progreso avanzado, una obra en la que su autor, a través de la práctica, busca desprenderse de las que considera sus trabas, evolucionar como poeta mediante la creación de poemas. Aprender a andar andando.

Quizás debido a este reconocimiento del eterno proceso formativo del poeta explique las inseguridades que se dejan ver en la primera parte de la obra. Como si pudiéramos ver la evolución de Alberto Arce a lo largo de las páginas de Enjambre, las referencias al lector desaparecen a medida que progresa la lectura.

Enjambre es un poemario de experimentación o más bien, evolución. A través de sus páginas, podemos encontrar una especie de “diario de trabajo” donde vemos a un poeta preocupado por su poesía de misma forma que un corredor olímpico se preocupa por sus marcas.

Enjambre puede comprarse a través de

“Gospel” – Julian Gómez Giraldo

En cierta manera, la poesía no es diferente de la extracción de minerales. Básicamente, uno escoge un sitio y empieza a escavar confiando en que de ahí saque algo valioso que justifique todo el esfuerzo. Por supuesto, al igual que en la minería, la poesía cuenta con sus guías y directrices que indican los lugares apropiados para empezar a buscar, para ir un poco sobre seguro. No obstante, algunos autores como Julián Gómez Giraldo prefieren escoger el camino difícil de no seguir ninguna de estas indicaciones con la esperanza de conseguir algo nuevo y único.

Gospel es un libro que crea poesía a través de la pulsión que surge del poeta, dejándose llevar por la intuición y el sentimiento en lugar de refinar los versos a través de los cánones clásicos, aunque sin hacer tabla rasa de ellos. El resultado es una poesía fresca que hunde sus raíces en la música (desde el título, hasta la presencia de notas musicales, instrumentos o referencias a otros estilos y géneros en varios poemas), y en lo popular. La mayoría del poemario está formado por versos de arte menor que pueden tener rima asonante o carecer por completo de ella. A veces incluso combinan las dos cosas, habiendo muchos poemas que terminan con un pareado. También llama poderosamente la atención como a través del lenguaje, Gómez Giraldo deforma la realidad en una especie de metáforas ligeras que muestran la visión creativa del autor.

Este poemario se podría clasificar dentro de la llamada (para bien o para mal) poesía de la experiencia. Gómez Giraldo, nativo de Colombia, pero criado en Asturias refleja el contacto e absorción de su nuevo lugar de residencia en sus poemas, yendo desde las impresiones de su nuevo lugar de residencia, principalmente paisajes urbanos, en poemas como Ciudad neblina continua hasta la interiorización de la cultura asturiana hasta el punto de contar con algún verso suelto en lengua asturiana. Asimismo, Gospel también tiene un espacio reservado a la crítica de los problemas sociales de actualidad, como el maltrato y otros temas más recurrentes como el amor. En el contenido puede verse como Gómez Giraldo, a pesar de no seguir los cánones, no hace tabla rasa de la tradición literaria, ya que aparecen en sus versos numerosas referencias a la mitología clásica, especialmente a la grecolatina.

Como menciono al principio de este artículo, Gómez Giraldo no escogió un camino fácil para la creación de sus poemas. Esto puede hacer que los lectores más “clásicos” de poesía consideren estos poemas como poco refinados, pero de todas formas Gospel muestra una espontaneidad y natural que hacen de sus poemas una lectura ligera y agradable.

Gospel puede comprarse online a través de Casadellibro