Blas de Otero: en pie de paz

El pasado jueves en el salón de actos de la biblioteca del Campus del Milán, a las 12 de la mañana más o menos, hubo un acto de homenaje a Blas de Otero por el centenario de su nacimiento titulado Blas de Otero: en pie de paz, patrocinado por la Cátedra Emilio Alarcos. En él, los poetas Carlos Marzal, Aurora Luque y Luis García Montero, acompañados de Josefina Martínez y José Luis García Martín, rindieron homenaje al poeta social, considerado una de las voces más destacables de la poesía española de los años cincuenta, con una breve charla sobre el poeta bilbaíno seguida de una lectura de sus versos.

El acto comenzó con el recuerdo de la última vez que Blas de Otero leyó sus poemas en la capital asturiana, en 1956. Fue en un recital de poesía en la propia Universidad de Oviedo que causo bastante polémica, tuvo boicot por parte del sector más conservador de la propia universidad y causo que uno de los catedráticos de literatura de la universidad ovetense, Rafael Benítez Claro, publicase al día siguiente un artículo en La Nueva España, por aquel entonces, periódico aun adscrito al “movimiento”, criticando tanto el acto como al propio poeta. El bilbaíno en su día era uno de los poetas más detestados e incluso perseguidos por el franquismo debido a su adhesión al comunismo, lo cual le causo bastantes problemas incluso después de haberse muerto el dictador.

Todos los invitados, no obstante, coincidían en la importancia de que Blas de Otero, al igual que otros autores de poesía contemporánea han de tener más presencia en la literatura estudiada en la educación básica obligatoria, como señaló Aurora Luque, quien destaco además lo actuales que siguen siendo los poemas del poeta de Bilbao. Actualidad viva, puesto que hace menos de diez años que Otero publica su última obra, Hojas de Madrid con la galerna, publicado por Galaxia Gutenberg donde aparecen unos 300 poemas escritos entre 1968 y 1977 de los cuales, al menos 160 eran inéditos, escapando así de la antología y las “obras completas”, que constituyen “la tumba del poeta” (José Luis García Martín dixit), para convertirse en un poeta actual.

La influencia de Blas de Otero en la literatura posterior a él es innegable. Por ello, prácticamente todos los poetas invitados al homenaje tienen alguna historia con él o con su obra. Por ejemplo, Luis García Montero relató como fue a verlo a finales de los 70, cuando aun era un adolescente, en un recital granadino, envuelto como el de Oviedo en la polémica por parte de los que solo toleraban una forma de pensamiento. Recordó como el autobús estaba envuelto a su vez de coches de policía y como el acto no duro más de media hora, lo que no le impidió acercarse a su maestro y agradecerle el hecho de que gracias a él y a su obra, el granadino había quedado enganchado a su obra. Otero no pudo hacer otra cosa que disculparse por ello. Esta historia cuenta con un cierto simbolismo para García Montero, ya que Otero, cuando fue adolescente, había hecho lo propio en un recital de Federico García Lorca en Bilbao.

Presentación y lectura de poemas de José Cereijo

La Librería Santa Teresa se ha convertido por derecho propio en uno de los mayores pilares de la poesía en Asturias. Esto se debe a su calendario de eventos, repleto de presentaciones de nuevos libros de poemas y nuevos poemas, encuentros literarios y recitales. Prácticamente todas las semanas cuenta con alguna de estas actividades. Además, en sus estanterías cuenta con una gran selección de poesía actual, algo no tan común como podría parecer. La poesía, en general, no vende mucho y los autores que más venden no suelen ser poetas actuales. Hay una especie de mala costumbre entre los lectores de poesía: interesarse más por la poesía muerta que por la viva.

No obstante, son eventos como los de este viernes los que mantienen vivo. Una de las mayores figuras de la poesía actual, José Cereijo presentó su último poemario a eso de las 19:30 y deleitó al público con una lectura propia de sus poemas. A su lado, José Luis García Martín hizo la labor de presentador.

Según el propio Martín, los poetas no solo deben escribir bien, sino que también deben leer bien, conocer bien la poesía anterior con el objeto de conocer los pasos anteriores a los suyos. Destacó a Cereijo como poeta con una gran conciencia de la tradición poética en la que está incluido. Asimismo, también apuntó como en lugar de buscar reconvertirse en cada poemario, buscando nuevos estilos, prefiere ahondar y experimentar dentro de su propio estilo. Este cuenta con la claridad como principal característica. Aunque Cereijo no desprecia la oscuridad siempre que esta sea orgánica en el poema, declaro que “la poesía debe explicarse por sí misma”.

No obstante, admitió que toda la poesía cuenta con un mayor o menor rango de oscuridad. El verso se basa en la emoción, que viene enunciada de forma no racional, en un lenguaje propio, el de las emociones. La poesía sería una traducción de la emoción al lenguaje humano, no obstante siempre es inevitable perder algo en la traducción. Así, el de Pontevedra nos explica el objetivo de su poesía, la traducción de experiencias o emociones de la forma más clara posible, intentando esquivar todo lo más posible a esta oscuridad inevitable. Convertir estos chispazos de emoción pasajera en un poema que sobreviva al tiempo.

Este poemario, titulado Los dones del otoño, fue terminado en el 2010, aunque también contiene poemas escritos en el 2006. Solo contienen titulo los poemas escritos en el 2006, el resto no aspira a la unidad, por lo que no considero necesario bautizarlos. La razón de que pasasen cuatro años entre la creación de poemas es que según Cereijo, para crear poemas depende de algo superior a él. A veces no salen y otras veces salen con gran facilidad. De hecho, aseguro que una buena parte de este poemario fue escrita en el corto periodo de un mes.

Para terminar la presentación, Cereijo hizo unas breves reflexiones sobre la voz personal de cada poeta. La voz de uno puede acabar convirtiéndose en una carga que impone hablar sobre cosas sobre las que ya se han hablado, aseguró. Lo ideal sería que cada libro fuese el primero, que refleje la persona que es cuando escribió ese libro. A continuación, recitó buena parte de los poemas de Los dones del otoño de manera magnifica.

Para terminar, José Luis García Martín propuso un pequeño reto a José Cereijo. Para demostrar su enorme memoria, le pidió que recitase su poema favorito de los siglos XVI, XVII, XVIII, XIX y XX. Cereijo, sorprendentemente, pudo recitar de memoria un poema de cada siglo. Aunque ambos pecaron de la maldición que menciono en el primer párrafo, se les olvido el siglo XXI. En general, una manera genial de pasar la tarde y conocer mejor a uno de los más importantes poetas vivos de la actualidad.

La librería Santa cuenta con su propia página de facebook.

Los dones del otoño puede comprarse a través de Casadellibro.

 

Presentación de «Siete mundos»

Plantando cara al futbol, al frio y a los niños ruidosos, los dos valientes antólogos Carlos Iglesias Díez y Pablo Núñez se sentaron en el espacio que la Librería Santa Teresa había reservado para la presentación de la antología de poetas asturianos que llevaban preparando durante algo más de un año. Al frente, un nutrido público, a sus lados, cuatro de los siete mundos que participan en esta antología: Alba González Sanz, Diego Álvarez Miguel, Rodrigo Olay y Raquel Menéndez, acompañados del profesor y poeta Javier García Rodríguez, quien hizo las veces de presentador del evento.

Hacer esta antología debió ser una tarea terriblemente difícil, principalmente porque en Asturies sobran los poetas de calidad. Las razones son varias y diversas y sobre ellas se podría debatir durante días. Debe comenzarse por la huella de maestros como Carlos Bousoño, Víctor Botas, Ángel González o José Luis García Martín, combinada con los esfuerzos de la Universidad de Oviedo. Actualmente, la institución asturiana cuenta con dos cátedras que prácticamente dedican todos sus esfuerzos a la poesía, la “Emilio Alarcos” y la “Ángel González”. Ligadas también al ambiente universitario están tertulias como la del café Olivier y son los muchos recitales, jams y “micros libres” que se organizan por todo el territorio astur (al mismo tiempo que se presentaba este libro en Oviedo, hubo un recital en Avilés). Esta combinación de academicismo, iniciativa e innovación popular han creado una escena poética que nada tiene que envidiarle a lugares como Barcelona, Madrid o Granada.

El producto de esto: eventos de poesía prácticamente todas las semanas y una gran cantidad de poetas, mejores o peores, pero en su mayoría mejores. Parafraseando al slogan de una discoteca ya cerrada, “la poesía se mueve en Asturies”. Estoy seguro de que habrá quien vea el índice de esta antología y piense “falta alguien”, pero es que, aunque en lugar de siete, fuesen diecisiete, probablemente se echaría de menos a alguien. Navegar en este océano de versos y escoger a siete autores de entre todos ellos es una tarea odiosa y bárbara. Además, todas las antologías están incompletas en mayor en menor medida en cuanto a autoría se refiere.

Los siete mundos que aparecen en esta antología responden a las características de “nuevos” y “jóvenes”, sin embargo ni son tan nuevos, ni son tan jóvenes. Todos ya han publicado obras, han ganado premios, han sido reconocidos y empiezan a tener un cierto grado de veteranía en esto de ser jóvenes. Más bien, son la poesía actual, la que no es nueva, pero tampoco del pasado, la que está en su mejor momento después de haberse asentado.

Tras la presentación, los antologistas explicaron los métodos que siguieron para construir esta recopilación, como que, en lugar de dejar escoger a los poetas, fueron ellos mismos quienes escogieron los poemas que aparecen de cada autor. Los mundos allí presentes leyeron uno o dos poemas cada uno, dependiendo de la longitud del poema. De todos ellos, destacó Rodrigo Olay, quien leyó un poema de tres páginas de longitud sin ni siquiera despeinarse.

Fue una autentica pena que ayer no estuviesen todos los mundos de esta antología. Concretamente, no pudieron estar Laura Casielles, Xaime Martínez y Sara Torres. No obstante, su obra sí que estuvieron, gracias a la voz que les aportaron Pablo Núñez y Carlos Iglesias al leer un poema de cada autor. En líneas generales, la velada fue esplendida. Un refugio para todos aquellos que priorizan la poesía en lugar del futbol en su vida.

IV Poetry Slam de Oviedo

Ya ha habido cuatro slams en Oviedo. Ya van cuatro y la cosa no deja de crecer. Esta vez, intentando anticiparse al invierno, decidieron hacerlo dentro de una sala contigua al pub Per Se. No creo que los propios organizadores estuviesen preparados para un aforo tan grande, había entre cincuenta y setenta personas, unas  sentadas y otras tantas de pie. El ambiente rozaba el agobio, quizás el Per se empieza a quedarse pequeño ante este tipo de eventos.

Lo mejor de esto es que la mayoría del público del evento no venía a apoyar a un poeta concreto. Por supuesto que cada participante logra llevar consigo a dos, tres personas como mucho, pero estos eran minoría ante el nutrido grupo de personas que venían buscando poesía, sin más y que, yo creo, se fueron satisfechos. Impresiona bastante ver a tanta gente en un evento relativamente pequeño como este y demuestra que los recitales de poemas son un evento muy rentable para cualquier bar. Eso sí, de seguir creciendo a este ritmo, probablemente los organizadores de los slams deberían empezar a plantearse buscar una sala mayor.

Honestamente, ya desde el segundo Poetry Slam me temía que el propio concurso acabase siendo una especie de teatro donde siempre ganan los mismos, pero luego me di cuenta de que esto es algo normal en cualquer slam. Los participantes vuelven se repiten en las sucesivas ediciones y el público fiel va definiendo sus favoritos. En cierta manera, esto es un proceso natural. Supongo que cada “slam” de cada ciudad tiene sus favoritos. Si miramos la historia de los poetry slams, incluso podemos ver rivalidades entre poetas que se alargaron durante años.

Poco a poco, aparecen ciertos poetas que empiezan a vislumbrarse varios estilos dentro de los poetry slams de Oviedo. Aunque en cada concurso siempre aparece algún poeta nuevo, hay dos estilos diferenciados a la hora de catalogar a este tipo de poesía, cada uno con raíces y tradición propia. El estilo mayoritario que se puede apreciar es un clásico, la poesía performativa. Estos poetas se caracterizan por coger recursos de interpretación. En la práctica esto significa usar cambios en el timbre, el tiempo, los silencios o incluso el volumen para acentuar lo expresado en el poema. No es nada nuevo, la poesía performativa es algo que lleva existiendo desde que existe la poesía y la tradición, sigue estando fuertemente arraigada en los poetas de slam actuales.

El otro estilo, quizás más nuevo, busca importar recursos de la música a la poesía. Dentro de esta vertiente, hay dos géneros musicales mayoritarios a la hora de buscar estos recursos. Uno de ellos es la música folk. Algunos slammers encuentran en la manera de cantar de la música folk (especialmente el folk céltico), un modo apropiado de recitar sus poesías, acercándose así al romancero tradicional, presente en la cultura de este país hasta hace bien poco (recuerdo que, cuando era muy pequeño, había un romancero ciego en el mercado de mi pueblo que recitaba marcando el ritmo con una vara a cambio de unas monedas). Este estilo encuentra un terreno nuevo y fértil donde desarrollarse en estos eventos. El otro “subgénero” se inspira en algo más nuevo, el rap. No seré yo quien defienda que el rap es poesía (el rap es algo completamente diferente), pero sí que es cierto que la importancia que otorga esta música a la rima y al ritmo hace que no sean raros los coqueteos entre rap y poesía. Los que siguen esta corriente se caracterizan por recitar un buen uso del ritmo y con rimas fluidas. Resulta curioso que, desde el punto de vista del rap, este tipo de poetas significan una autentica vuelta a los orígenes. Una vuelta a la poesía acompañada de música que ofrecían los poetas negros de Estados Unidos a principios de los 80.

El vencedor de este cuarto poetry slam volvió a ser Pablo Cortina, quien va camino de convertirse en “el campeón” de Oviedo y representante de Asturias en el poetry slam nacional. O quizás no. Quizás hay alguien cuyos poemas gusten más al público y aún no se ha atrevido a salir a la palestra a dejarse partir la cara por el público. Solo el tiempo y las pizarras lo decidirán

Más información sobre los Poetry Slams de Oviedo en su pagina de Facebook. Tambien tienen las intervenciones de cada participante en youtube.

Pablo García Casado en el ciclo «La Nueva Literatura»

“La literatura es actual o está muerta”, declaraba Ramón Gómez de la Serna en su Concepto de la nueva literatura”. Basándose en esta premisa, la Cátedra Ángel Gonzalez decide crear un ciclo de la nueva literatura que comenzó este viernes seis de noviembre con una conferencia del poeta Pablo García Casado, en el Aula del rector Alas del edificio histórico de la Universidad de Oviedo. El de Córdoba subió a la tribuna asistido por Araceli Iravedra y Rodrigo Olay.

El objetivo de estos estudios es vincular la filología y el estudio de la literatura con la producción literaria actual. Cierto es, la mayoría de los estudios de la literatura parecen centrarse en la literatura de hace décadas, como si estuviesen inspirados por aquella creencia de Jorge Luis Borges de que si un autor está vivo, no merece la pena leerlo. A veces, parece que el reconocimiento académico es como una especie de lista de espera, en la que, por supuesto, los autores contemporáneos están los últimos. Como si hubiese que esperar a que el estudio de la literatura “alcance” la actualidad.

El acto comenzó con repaso a la carrera de García Casado por parte de Rodrigo Olay. Esta comenzó con la publicación de Las afueras en 1997 en la ya fallecida editorial DVD. Este poemario contó con un enorme éxito que se refleja en tres ediciones del mismo, que no suena a mucho, si lo comparamos con las ediciones que puede llegar a tener una novela de éxito, pero si tenemos en cuenta el reducido margen de lectores que suele tener la poesía, es un auténtico bombazo. Este éxito, que en su momento hizo que el cordobés fuese aclamado, imitado y considerado el faro de su generación, acabó convirtiéndose en una especie de maldición. Sus poemarios posteriores, Mapa de América (2001) y Dinero (2003) no gozaron del mismo éxito y sufrieron las comparaciones con su ópera prima, aun considerada a día de hoy su mejor obra por la crítica, quizás de forma injusta. En la actualidad, ha publicado otros dos poemarios en la editorial Visor, Fuera de campo (2013) y una antología, titulada sencillamente Garcíaque salió a la venta este mismo año. Olay también nos ofreció un mapa de las características de la poesía de García Casado: ruptura del verso, creación de formas nuevas, fricción entre versos, afán de exactitud, influencia del cine y emoción sin drama.

El poeta reconoció que se sentía muy cómodo y emocionado por la oportunidad de ocupar la tribuna de esta cátedra, a pesar de haber tenido que cruzar España de sur a norte para ello. Mencionó a Ángel Gonzalez como una de sus  influencias y reconoció la importancia del estudio de la poesía actual, haciendo hincapié en las muchas ayudas que recibe la poesía y los poetas de la filología. A continuación profundizo un poco más en la definición de su obra, llegando a confesar detalles muy íntimos de ella, como que la razón por la que comenzó a escribir en verso fue que no le gustaba la poesía que se hacía, o que su movimiento literario favorito es el surrealismo.

La poesía de Pablo García Casado, según su autor, busca el minimalismo, extraer el meollo, apretar las palabras y dejar espacio. también hay un interes por los puntos de vista, muchos de sus poemas dan voz a un punto de vista concreto, diferente al del autor, creando un personaje en el proceso (un buen ejemplo de esto es su poema, Amor). Otro aspecto muy importante de su poesía es la influencia del cine (el poeta también es director de la Filmoteca de Andalucía). En muchos de sus poemas se puede apreciar una narración que convierte el poema en una especie de cámara que muestra imágenes en movimiento, como si estuviese efectuando un travelling. Por último, reconoció el compromiso que tiene un poeta con su tiempo y sus acontecimientos. Compromiso que casi es una obligación espiritual y que fué lo que lo llevó a escribir poemas de los atentados terroristas de Madrid y el periodo del «sueño español» que vivió España a principios de siglo. Todas estas lecciones fueron acompañadas por la lectura de poemas por parte de Pablo García Casado, como si fuesen una especie de «pausa para la práctica», entre tanta teoría.

Se pueden encontrar algunos poemas de García Casado en esta página. Sus dos últimos libros se pueden comprar en Casa del Libro

«Voces presentes, Voces ausentes»

Ayer, en el edificio que está en medio del Parque San Francisco, en Oviedo (“la granja”, lo llaman), hubo un evento de poesía organizado por la la Red de Bibliotecas del Ayuntamiento de Oviedo en colaboración con la asociación Lectores de Bibliotecas y Teatro Margen. En él, con motivo del día internacional de la biblioteca, se homenajeo a Ángel González y a la estela poética que dejó en su ciudad natal. No sé si sería gracias a Ángel González o no, pero sí que es cierto que en Oviedo existe un ambiente literario bastante extendido y agradable, a pesar de ser una ciudad bastante pequeña.

A nivel personal, tengo una relación extraña con Ángel González. Obviamente, no pude conocerle en vida, solo en obra, pero la manera de conocerle fue un tanto peculiar. Cuando aún iba al instituto, mi afición por escribir poemas (todos horrendos salvo uno, “Oda a la patata”, perdido para siempre), llamó la atención de mi profesora de lengua. A ella también le gustaba la poesía, recuerdo que era muy fan de Ángel González. Quiso que lo leyese, pero yo era muy rebelde y muy punki y lo descarté. Por aquel entonces estaba demasiado deslumbrado por la Generación del 27 y la poesía de los años 20 y 30 en general.

Cuando empecé a estudiar filología en la Universidad de Oviedo, la cosa empeoró. Ángel González había fallecido recientemente y la Universidad de Oviedo se volcaba en el recuerdo de su hijo predilecto. Recuerdo que en el Campus del Milán organizaban eventos sobre el poeta al menos dos veces al mes (reconozco que este recuerdo, probablemente fue exagerándose con los años). Para mí, esto terminó de convertir a Ángel González en mi Leopoldo Lugones personal: un poeta laureado y académico al que yo, en mi rebelde rebeldía, rechazaba por ser demasiado mainstream. Así de tontito puede llegar a ser el hombre.

Hace un año o dos, vi “La primavera avanza”, la antología de Ángel González que obligaban para la PAU (no sé si aún lo hacen), y me vino a la cabeza la historia que acabo de contar. Pensé “¿Qué demonios?” y compré el libro. Cuando lo leí me encantó, especialmente “Grado elemental” y “Prosemas o menos”. En su momento, me dio una rabia tremenda pensar lo ignorante y atrevido que fui durante años, pero al menos ahora tengo una anécdota casi interesante que contar sobre mí y el poeta ovetense.

Pero me estoy yendo por las ramas. El evento de ayer consistía en la lectura de poemas por varios autores jóvenes junto a otros no tan jóvenes, Fernando Menéndez, Carlos Iglesias, Rodrigo Olay, Mario Vega y Julio Rodríguez. Cada dos poemas, los Lectores de Bibliotecas, recitaban poemas de varios autores entre los cuales estaban Fernando Beltrán, Víctor Botas, Francisco Alba y por supuesto, Ángel González. En alguno de estos interludios incluyeron alguna performance donde pintaban o incluso interpretaban poemas a varias voces, algo que me pareció muy interesante.

No sabría decir hasta qué punto se homenajeo al poeta ovetense ayer, más bien se le otorgó voz a una serie de poetas actuales de Asturies, cosa que siempre es interesante. Estoy seguro de que el propio Ángel González preferiría restarle espacio a sus homenajes para dejar sitio a poetas jóvenes o actuales. Esperemos que la Red de Bibliotecas del Ayuntamiento de Oviedo siga organizando eventos tan buenos como este