IV Poetry Slam de Oviedo

Ya ha habido cuatro slams en Oviedo. Ya van cuatro y la cosa no deja de crecer. Esta vez, intentando anticiparse al invierno, decidieron hacerlo dentro de una sala contigua al pub Per Se. No creo que los propios organizadores estuviesen preparados para un aforo tan grande, había entre cincuenta y setenta personas, unas  sentadas y otras tantas de pie. El ambiente rozaba el agobio, quizás el Per se empieza a quedarse pequeño ante este tipo de eventos.

Lo mejor de esto es que la mayoría del público del evento no venía a apoyar a un poeta concreto. Por supuesto que cada participante logra llevar consigo a dos, tres personas como mucho, pero estos eran minoría ante el nutrido grupo de personas que venían buscando poesía, sin más y que, yo creo, se fueron satisfechos. Impresiona bastante ver a tanta gente en un evento relativamente pequeño como este y demuestra que los recitales de poemas son un evento muy rentable para cualquier bar. Eso sí, de seguir creciendo a este ritmo, probablemente los organizadores de los slams deberían empezar a plantearse buscar una sala mayor.

Honestamente, ya desde el segundo Poetry Slam me temía que el propio concurso acabase siendo una especie de teatro donde siempre ganan los mismos, pero luego me di cuenta de que esto es algo normal en cualquer slam. Los participantes vuelven se repiten en las sucesivas ediciones y el público fiel va definiendo sus favoritos. En cierta manera, esto es un proceso natural. Supongo que cada “slam” de cada ciudad tiene sus favoritos. Si miramos la historia de los poetry slams, incluso podemos ver rivalidades entre poetas que se alargaron durante años.

Poco a poco, aparecen ciertos poetas que empiezan a vislumbrarse varios estilos dentro de los poetry slams de Oviedo. Aunque en cada concurso siempre aparece algún poeta nuevo, hay dos estilos diferenciados a la hora de catalogar a este tipo de poesía, cada uno con raíces y tradición propia. El estilo mayoritario que se puede apreciar es un clásico, la poesía performativa. Estos poetas se caracterizan por coger recursos de interpretación. En la práctica esto significa usar cambios en el timbre, el tiempo, los silencios o incluso el volumen para acentuar lo expresado en el poema. No es nada nuevo, la poesía performativa es algo que lleva existiendo desde que existe la poesía y la tradición, sigue estando fuertemente arraigada en los poetas de slam actuales.

El otro estilo, quizás más nuevo, busca importar recursos de la música a la poesía. Dentro de esta vertiente, hay dos géneros musicales mayoritarios a la hora de buscar estos recursos. Uno de ellos es la música folk. Algunos slammers encuentran en la manera de cantar de la música folk (especialmente el folk céltico), un modo apropiado de recitar sus poesías, acercándose así al romancero tradicional, presente en la cultura de este país hasta hace bien poco (recuerdo que, cuando era muy pequeño, había un romancero ciego en el mercado de mi pueblo que recitaba marcando el ritmo con una vara a cambio de unas monedas). Este estilo encuentra un terreno nuevo y fértil donde desarrollarse en estos eventos. El otro “subgénero” se inspira en algo más nuevo, el rap. No seré yo quien defienda que el rap es poesía (el rap es algo completamente diferente), pero sí que es cierto que la importancia que otorga esta música a la rima y al ritmo hace que no sean raros los coqueteos entre rap y poesía. Los que siguen esta corriente se caracterizan por recitar un buen uso del ritmo y con rimas fluidas. Resulta curioso que, desde el punto de vista del rap, este tipo de poetas significan una autentica vuelta a los orígenes. Una vuelta a la poesía acompañada de música que ofrecían los poetas negros de Estados Unidos a principios de los 80.

El vencedor de este cuarto poetry slam volvió a ser Pablo Cortina, quien va camino de convertirse en “el campeón” de Oviedo y representante de Asturias en el poetry slam nacional. O quizás no. Quizás hay alguien cuyos poemas gusten más al público y aún no se ha atrevido a salir a la palestra a dejarse partir la cara por el público. Solo el tiempo y las pizarras lo decidirán

Más información sobre los Poetry Slams de Oviedo en su pagina de Facebook. Tambien tienen las intervenciones de cada participante en youtube.

Tercer Poetry Slam de Oviedo

11986326_1615229785409374_1406781794265415794_nLo reconozco. Por mucho que escuche a Gil Scott Heron o Mutabaruka, la poesía de slam y los Slams de poesía siguen sonándome a chino. Afortunadamente, creo que no soy el único, así que me he obligado a investigar un poco y hacer un brevísimo resumen sobre esta nueva manera de entender la poesía.

Aparentemente, el origen de los slams está en los clubs de jazz de Chicago de finales de los 70. Allí, una serie de poetas alejados de los círculos de poesía académicos participaban en eventos de lectura de poemas en bares. Uno de ellos, Jerome Salla, un buen diía (o noche, más bien), leyó  en uno de estos clubes y otro poeta, Jimmy Desmond, al que no le gustó nada el poema, le tiro una silla mientras aun estaba recitando. Días mas tarde, se organizó un “combate poético a muerte en 10 asaltos” en una discoteca cercana. Incluso montaron un ring de boxeo, con chicas en bikini, jueces y campana. La idea era que cada poeta leería un poema en cada asalto, de 3 minutos, y el jurado decidiría quien gana. Los poetas incluso salieron al ring disfrazados de boxeadores. El vencedor de este esperpéntico combate fue Jerome Salla. Un par de semanas después se organizó un rematch al que acudieron casi dos mil personas.

Este fue el primer slam, dos poetas enfrentados como si fuese un combate. No obstante, a principios de los 80, Marc Smith promovió una reforma de este espectáculo, que consideraba que “se quemaría muy rápido. Añadió mas poetas a cada evento, de forma que fuese una batalla, mas que un combate entre dos poetas.  Dividió el evento en rondas con descansos, aunque mantuvo la simbología del boxeo, otorgando 3 minutos para cada participante, decidió elegir a los jueces al azar entre el público (tres o cinco, si el slam es grande), para buscar una mayor interacción entre poeta y público. Estas reglas acabarían siendo las reglas oficiales de los poetry slams. Con esta nueva configuración, estos eventos se convirtieron rápidamente en el pilar central de la escena poética de Chicago y poco a poco, fueron pasando a otras ciudades de Estados Unidos y del otro lado del charco.

Resumiendo, la poesía de slam es poesía en la que se valora por igual la interpretacion y el texto. Ir a un poetry slam es ir a ver poesía como quien va a ver teatro. Esto da pie a varios estilos, desde cambios de voz e interpretaciones casi teatrales, hasta recitar como si se tratase de rap o dub. Es una forma de poesía no-académica que busca llevar el verso a la gente. El propio Marc Smith manifestó que su objetivo era crear un espacio donde estuviesen presentes todos los estilos de poesía posibles.

A Oviedo esta tendencia llego hace poco a través de tres organizadores: Estela Gónzalez, Llamazares Miguel y Mentxu M. Blasco. Ya llevan tres Poetry slams y el público está respondiendo bien (cada uno atrae más que el anterior). Se organizan en el pub Per se, donde venden pintas de Guinness a 3,50 y tienen una tarta de queso excelente.

En esta edición participaron nueve poetas, dos menos que en la anterior. Honestamente, mejor. En el anterior slam había demasiados poetas y el evento se alargó demasiado. Yo que no vivo en Oviedo y dependo del transporte público no pude quedarme hasta el final.

La presentadora, otra vez, fue Mentxu M. Blanco, que demostró bien su habilidad para encandilar al público y hacerle gritar “uno, dos, tres, ¡Slam!”. En los descansos, para aportar un poco de variedad al evento, hubo música. En el primer descanso Llamazares Miguel nos obsequió con una versión de “I´ve got the blues” de Joss Stone. En el segundo, una de las participantes, Irene de Filandera, inundó la sala con las notas celtas que surgían de su violín.

12083954_10206799804326280_2109785843_n

De los participantes, el que más destaco fue el ganador, Pablo Cortina. Obtuvo la victoria en este slam con un poema que traía una reinterpretación de la Rima XXI de Bécquer, aderezado con una buena interpretación. Su lectura fue espontánea, como una conversación que se va de las manos, como una bofetada de palabras. Para los interesados, tiene su propio blog donde publica sus poemas.

Más información sobre los Poetry Slams en la pagina de Facebook de Poetry Slam Oviedo.

Bibliografía:
«A incomplete story of slam» (en ingles)
Verbs on asphalt: «The story of nuyorican Poetry Slam» (en ingles)

II Poetry Slam

slam

Bajo del bus  a eso de las 18:35. En 25 minutos, en el pub Per se va a empezar el II Poetry Slam de Oviedo. Un «poetry Slam» es una especie de concurso donde poetas locales van a leer un poema en menos de tres minutos para que el publico juzgue y decida quien de ellos es el mejor, el merecedor de ganar el susodicho slam. En realidad, el concurso da igual, lo importante es  dar a conocer a poetas que estén empezando, de hecho, no hay premio. Bueno si, el premio es un diploma que dice que ganaste.

No tengo muy claro donde queda el bar, pero Google sí y pude llegar a tiempo. Cuando pensaba en como sería el bar donde hacen este tipo de eventos,  me imaginaba un bar oscuro, con un taburete y un micro en una esquina, iluminados por un foco, donde, acompañados por un telón musical de jazz suave, los participantes leerían sus poemas poniendo voz grave y cara triste. Nada de eso, el Per se esta hecho sobre una casa antigua, con la piedra vista por dentro, como queriendo tener rat look. Un sitio agradable donde las pintas de Guinness valen 3,50 (!).  El Slam se hizo la terraza, que tiene forma de anfiteatro y decoración de patio andaluz. No es precisamente donde se crió Antonio Machado, pero estamos en Asturias y tampoco vamos a pedirle peras al olmo.

No cabía ni un alfiler cuando llegue, todas las mesas estaban ocupadas y los escalones que formaban el pequeño anfiteatro estaban a punto de estarlo. Los poetas estaban apretujados cerca de la entrada, así que decidí aplastarme ahí. Los organizadores están ultimando los detalles del equipo, los poemas se leeran en la parte mas baja de la terraza, ¿donde si no?. Cuando terminan vienen y nos saludan, eran dos, Miguel Llamazares (o Llamazares Miguel)  y una chica (no recuerdo su nombre), que presentó el evento y tiene una soltura envidiable a la hora de tratar al público. Al empezar el slam, la gente se duplicó. No había ni un centímetro libre en los escalones del anfiteatro y la gente se agolpaba en la puerta hasta casi bloquearla.

En este tipo de recitales puedes ver dos tipos de poetas, muy diferenciados. Por un lado están los poetas que, como yo, simplemente vamos a leer lo que tenemos escrito. No somos muy dados a la interpretación y dejamos que el poema hable por nosotros. Por otro lado, los «poetas de slam», es decir, poetas que acompañan sus versos de interpretación. La manera de leerlo, los gestos, los juegos de palabras, la sonoridad, para esta especie, todo esto forma parte intrínseca del poema, tanto importa lo dicho como la manera de decirlo. Para que nos vamos a engañar, la mayoría de los participantes eramos poetas normales. Quizás por esto los  pocos «poetas de slam» que participaron me llamaron la atención.

Al final, gano mi buen amigo Cristian David López (que, ademas, hizo una cronica muy chula del evento). Una velada genial, espero que se hagan mas slams y a ser posible, en el Per se, aunque sea solo por las pintas de Guinness a 3,50.

P.D: Grabaron a todos los participantes y subieron los vídeos a youtube. se pueden ver los vídeos aquí

Fotos, cortesia de Poetry Slam Oviedo.