«Ombligos y universos» – Julia Navas Moreno

Desde que existe la poesía, existe la poesía amorosa. Y desde que existe la poesía amorosa, el amor ha sido descrito a través de la metáfora. Desde la madonna angelicata del Renacimiento, a la alegría de los pronombres de Pedro Salinas, el romance siempre se ha descrito a través de comparaciones o idealizaciones del mismo. Esto con los años ha ido generando una visión de la relación en pareja que a la hora de la verdad, choca contra la realidad y en un buen número de los casos, no acaba bien. Ombligos y universos, escrito por Julia Navas y publicado en Ediciones Canalla, explora este enfrentamiento, esta especie de guerra entre lo idealizado y lo real.

Al igual que muchos poetas actuales, Julia Navas utiliza la poesía como terreno donde aclarar los sentimientos que sintió en momentos específicos, poniendo a la experiencia en una posición secundaria respecto a la reacción que tenemos respecto a ella. Esto hace que Ombligos y universos tenga un ligero toque a “diario sentimental”. En la lectura del poemario podemos ver como ciertos temas ganas o pierden intensidad a medida que recorremos sus páginas, reflejando así las inquietudes de la autora en diferentes momentos. Es interesante ver todo esto desprovisto de contexto: el lector no sabe los detalles que propiciaron la creación de estos poemas, ni las fechas en las que fueron escritos. Son experiencias desprovistas de la propia experiencia, dejando tan solo lo relevante de las mismas, el efecto que generan. Leer estos poemas permite conocer aspectos muy íntimos de su autora, pero obviando los más superficiales.

El tema principal de Ombligos y universos es el choque entre idealización y realidad en una relación sentimental. El descubrimiento de la parte mala de nuestra pareja que intentamos ignorar, pero que se va imponiendo poco a poco.  Esta “desidealización” va dando paso a un ansia de libertad y resilencia: ante la montaña rusa de alegrías y penas de una relación que cojea, que no era lo se esperaba de ella, se empieza a buscar la tranquilidad y libre albedrío del que se disfrutaba cuando no había nada que nos limitase. La cruda realidad, no obstante, empieza a propagarse a todos los aspectos de la vida. No era solo la vida en pareja lo que nos limita, en cierta manera, estamos determinados por muchas más cosas que el amor.

No obstante, el descubrimiento de esto también nos trae una cierta liberación. Aunque la visión idealizada de la vida, esa visión que todos en algún momento entendemos por cierta, se cae por su propio peso y nos deja sin un asidero donde mantenernos firmes ante el torrente de la vida puede parecer algo desesperanzador, la autora se aferra a la vida y se siente libre dejándose llevar por la corriente. Rota la visión romántica de la vida, la autora siente que al fin puede comenzar a vivir, a disfrutar la propia vida.

Ombligos y universos esta formado por una serie de poemas que al juntarse, crean una historia basada en un fragmento de la vida de la autora. Un uso de la poesía para crear una historia a partir de lo vivido, quizá para darle sentido, quizá para convertirlo en algo en lo que los demás se puedan identificar.

Ombligos y universos puede comprarse online a través de la página web de Ediciones Canalla

«Los dones del otoño» – José Cereijo

(esta reseña fue publicada por primera vez en el número 9 de la Revista Anáfora en octubre del 2016)

Si Aristóteles hubiese tenido razón en todo y todo tuviese una finalidad, sin duda el otoño sería la estación del año diseñada para la reflexión. La naturaleza verde y exuberante comienza a disolverse lentamente, tiñéndose de dorado y más tarde de marrón. El cielo se oscurece y la noche cada vez llega antes, acompañada de la lluvia y el frio. Todo parece indicarnos a permanecer dentro de nuestras casas y distraernos con actividades de la mente. Sin embargo, el otoño también puede ser un tiempo excelente para extraer reflexiones de la naturaleza moribunda, siendo estas buen material para la poesía, como vemos en Los dones del otoño, de José Cereijo (Redondela, Pontevedra, 1957).

Es este un  poemario de reflexión frente a la vida tras haber vivido ya buena parte de ella. En Los dones del otoño, como en el otoño mismo, la muerte (o más bien, el fin), se encuentra por todas partes, de ahí que la mayoría de las imágenes que pueblan este libro se relacionan con ella, como el ocaso, la hoja que cae o la flor en el vaso de agua que va perdiendo su belleza poco a poco, aunque otras veces se presenta a través de la ausencia de aquellos que ya se han ido. No en vano, gran parte de estos poemas tratan sobre la realización de haber superado ya la mayoría de la vida, de descubrir ese punto en el que estamos más cerca del final que del principio. Llama la atención como llegado a este punto, José Cereijo desarrolla tímidamente la espiritualidad, siendo constantes las referencias a Dios y su silencio o ausencia durante todo el poemario.

Hay dos tipos de poemas en Los dones del otoño. Los primeros son aquellos que contienen recomendaciones sobre la vida, caracterizados por verbos que rompen la cuarta pantalla (si es que existe cuarta pantalla en la poesía y no es un dialogo cerrado entre poeta y lector), para ofrecer consejos, casi mandatos, que ayudan a apreciar mejor el milagro desinteresado que es la vida . Los otros, por su parte, también nos ofrecen reflexiones para entender mejor la propia existencia, pero lo hacen acompañados de observaciones e imágenes de la naturaleza, que propician los primeros.

Todo esto aparece en versos libres de cualquier forma o medida, sin adornos ni lenguaje grandilocuente que adorne el contenido. José Cereijo no necesita ningún tipo de adorno  que pueda distraer al lector del mensaje que sus versos transmiten. A través del lenguaje sencillo, cotidiano, el poeta logra trascender los propios límites de las propias palabras y transmitir unos conocimientos que apelan más al alma que a la mente.

En esencia, Los dones del otoño es como un paseo junto al autor por un camino poco transitado, lleno de paisajes otoñales, en el que lector y poeta van manteniendo una conversación sobre la vida, como vivirla y cómo afrontar su inevitable final. Al final, la conclusión a la que llega Cereijo es que la única cura frente a la muerte, la única solución, es vivir. Vivir hasta estar satisfecho y no se quiera vivir más, aunque esto parezca imposible. Vivir hasta que la muerte llegue como el momento en el que una hoja se separa del árbol en otoño.

Los dones del otoño puede comprarse online a través de Casadellibro

«La triste historia de tu cuerpo sobre el mío» – Marwan

Marwan Abu-Tahoun Recio nace en Madrid en 1979. Tras una breve carrera como cantautor (que mantiene en la actualidad), publica en 2011, bajo el amparo de la editorial Origami, el poemario La triste historia de tu cuerpo sobre el mío, en donde pasó a ser conocido con su nombre artístico: Marwan.

La triste historia de tu cuerpo sobre el mío es el primer ladrillo de la construcción de un poeta. Marwan, construye una imagen de sí mismo como autor de poesía. Este detalle puede apreciarse desde la propia biografía que viene incluida en las tapas del libro, donde apenas se incluye información relevante del autor, pero incluye aspectos muy bohemios del mismo, como el lugar donde beso a alguien por primera vez. Esto es una especie de proyecto metapoético en el que por primera vez, se consideran aspectos ajenos a la obra del autor como fundamentales. Este libro no vende tan solo una serie de poemas, sino que también incluye una figura, una imagen del autor que es prácticamente tan importante como sus versos para apreciarlos plenamente.

En efecto, no es extraño encontrar en la historia de la literatura grandes autores y autoras conocidas por su bohemia o sus excentricidades, especialmente a partir del siglo XIX. No obstante, en cierta manera, estos autores no construían esta imagen de forma tan sintética y analítica. Marwan construye su propia “persona” con rasgos que tradicionalmente caracterizaron a la bohemia, pero de forma poco intensa. Por ejemplo, en todo el poemario aparecen referencias al alcohol, pero no como alcoholismo, sino como una ingesta moderada de alcohol como rutina. Estos rasgos y la forma en la que se muestran generan una sensación de artificialidad que inevitablemente lleva al reconocimiento de este proceso y a la ruptura de la “magia” asociada a la bohemia. En cierta medida, es la misma diferencia que puede haber entre Batman y una persona disfrazada de Batman.

Otros rasgos que construyen esta imagen de poeta bohemio se pueden ver reflejados en los propios poemas. Hay una naturalidad buscada en todos los poemas que forman La triste historia de tu cuerpo sobre el mío, para ello, Marwan hace del minimalismo y la sencillez en el lenguaje su rasgo principal, así como una especie de despreocupación por el ritmo y el número de sílabas en sus versos.

Atendiendo al tema, nos encontramos ante una serie de poemas cuyo tema principal es el amor en su vertiente más clásica y romántica. Por ello, La triste historia de tu cuerpo sobre el mío cae en los también clásicos tópicos del amor romántico. A destacar la mala representación de la mujer, quien solo aparece como un objeto de deseo o de odio.

La mayoría de estos poemas siguen una formula parecida. Por un lado, están dirigidos a una segunda persona indeterminada de la que no se nos ofrece ninguna información. Con esto se persigue que el lector o lectora se sienta que los poemas van dirigidos a él o ella a través de la suspensión de la credibilidad. Por otro lado, los poemas siguen un esquema bastante parecido: una sucesión de elementos con una especie de quiebro en los últimos dos versos que comparan todo lo que aparece en el poema con ese al que van dirigidos. Esto busca reforzar la sensación de que los versos van dirigidos al lector.

Quien compra La triste historia de tu cuerpo sobre el mío no compra unos poemas, que pueden gustar más o menos y generalmente acaban durmiendo el sueño de los justos en alguna estantería, sino que compra una marca, unos poemas y una imagen. Frente a la poesía tradicional, que considera que lo importante es el poema y deja lo demás para la anécdota, Marwan ofrece un modelo a seguir que no puede entenderse atendiendo tan solo a sus versos. En buena medida, esto es un uso excelente de las posibilidades comerciales que las redes sociales e interne en general ofrecen a los creadores de cualquier manifestación artística. A quienes estén acostumbrados a un consumo más tradicional de poesía, esto probablemente no sea plato de su gusto.

Este libro puede comprarse a través de la web de Casadellibro, aunque en su re-edición bajo el sello Frida.

 

«Trabajo sucio» – Eva Vaz

Una buena manera de describir a Trabajo sucio, de Eva Vaz, publicado en la editorial sevillana La isla de Siltolá, sería “visceral”. Los poemas que estas páginas contienen son los poemas más líricos que he leído en bastante tiempo. Es decir, reflejan el sentimiento de la autora frente a diferentes experiencias, en este caso, la mayoría de lo que se refleja son cosas malas. No es este un poemario de versos bonitos y coloristas, ni de sentimientos amorosos y bellos. No, pero bueno, la vida no siempre es un caminito de rosas, ¿verdad?

Los poemas de Eva Vaz reflejan el flujo de pensamiento de la propia autora de forma espontánea. En la práctica esto se traduce en poemas con un ritmo muy irregular, que se acelera y se relaja a voluntad de la autora, siendo esto un recurso que genera ansiedad o situación de inmovilismo dependiendo del poema. En otras ocasiones, Eva Vaz rompe la “cuarta pared” del libro y los versos se asemejan más al habla oral, con poemas que se dirigen al lector de tú a tú o bien a tipos concretos de persona hacía los que el poema hace una sátira. También podemos encontrar poemas cuya forma resulta parecida a estos últimos, pero acercándose más al monologo interior, a lo que nos decimos a nosotros mismos sin pronunciar palabra.

Puebla cada página de Trabajo sucio un sentimiento de desamparo, de angustia vital producto de las cicatrices que va dejando en nuestro cuerpo los años. Como si cada poema fuera un recipiente donde verter la angustia que nos devora por dentro, para verterlo y poder al fin mantenerlo atrapado y controlado. No obstante, existe una evolución dentro de los poemas que refleja de forma indirecta una evolución de la autora: de una situación casi apocalíptica, en la que la protagonista de los poemas se ve atrapada en una relación catastrófica pasamos a la vida tras la ruptura y la posterior aparición de su nueva pareja junto a otros factores que propician poco a poco, la mejoría de la vida de la autora.

Llama la atención el carácter casi confesional de la mayoría de los poemas de Trabajo sucio. No sería posible leer a Eva Vaz sin comprender ciertos problemas que vivió y que superó de mejor o peor forma. No obstante, estas confesiones son íntimas. No intenta explicarle nada a nadie, más bien, intenta comprender lo que le pasa (o más bien, lo que le pasó), como si los poemas fuesen una especie de placa Petri desde la que aislar y estudiar las emociones y la situación personal.

En general, Trabajo sucio es un libro que mayoritariamente trata los aspectos más duros y oscuros de una vida que aparece reflejada en estas páginas de forma viva, palpitante. Un viaje desde en el fondo a la superficie, en el que poco a poco vamos viendo como la luz, la resilencia, acaba llegando. Los poemas que forman el último poemario de Eva Vaz, aunque en principio pueden aparecer distantes e inconexos, van formando una historia personal que va desde la oscuridad más absoluta hasta la felicidad, produciendo una especie de catarsis en el lector.

Trabajo sucio puede comprarse a través de Distriiforma.

«Memorias del mar» – Rocío Acebal

La memoria es la base de toda la poesía. Esto se debe a que toda la poesía parte de la experiencia, ya sea real o ficticia. Quizás pueda parecer un poco extraño decirlo así, pero toda la poesía cuenta hechos o encuentra en ellos su razón de ser. De ahí que hoy en día existan una gran cantidas de poetas que encentran en sus experiencias vividas, ya sean vitales o no, el material con el que crear sus versos. Es el caso de Rocío Acebal en Memorias del mar, libro con el que desembarca en la poesía contemporánea tras su paso por alguna que otra revista literaria y antología, así como otras funciones que quizá llaman menos la atención, como ser co-editora de la asturiana Revista Maremagnum o escribir reseñas en su blog y otros medios.

Memorias del mar es un poemario sólido y clásico. Se divide en tres partes, recogiendo cada una poemas que giran en torno a un mismo tema, la primera y la segunda tratan el amor en distintas variantes, mientras que la última tiene una temática más variada, con versos que reflexionan sobre la propia poesía y se ríen de la bohemia o el decadentismo junto a poemas más grises. Esto es, poemas sobre la nostalgia de la infancia perdida, la situación de la mujer en la sociedad actual o el sentimiento de encierro o soledad. La combinación de ambos genera un efecto tragicómico, como si la autora descubriese que demasiados poemas tristes podrían entristecer al lector y decidiera animarle con una serie de poemas burlescos. De hecho, también cabe destacar la organización del poemario, que no es ni mucho menos casual: el orden de los poemas no es casualidad, de hecho, prácticamente nada es casualidad en este libro de poemas pulido hasta el último detalle, hasta la última coma.

Este mimo, este cuidado se refleja principalmente en la forma. Podría decirse que Memorias del mar, prima la forma sobre el contenido, puesto que cada acento está donde tiene que estar, las sílabas aparecen contadas y riman los versos que tienen que rimar. Todo está en su sitio. Abundan los endecasílabos y los versos de arte mayor, no siendo común sin embargo, las formas clásicas (aparte de un par de haikus y algún soneto), en cambio, Rocío Acebal prefiere experimentar con verso libre, pero con versos que no son libres. La ovetense parece sentirse más cómoda en el verso de once sílabas y por ello crea poemas de longitud variable, con endacasílabos sin rima como cuerpo.

Ante todo, Memorias del mar es un poemario trabajado, pulido hasta el más mínimo detalle como una estatua grecolatina. Independientemente de que los temas que se tratan en estos poemas gusten más o menos, es innegable la calidad desde el punto de vista técnico que estos versos emanan. Al fin y al cabo, los gustos son subjetivos (y ojalá no dejen de serlo nunca), pero la calidad formal de un verso, definitivamente es algo lleno de objetividad.

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«Raíces aéreas» – Patricia Gonzalo de Jesus

La poesía como refugio. La poesía como un acantilado en el que se grita lo que nos come por dentro. La poesía como herramienta de análisis del mundo y de lo humano. Estas tres frases podrían describir Raíces aéreas poemario con el que Patricia Gonzalo de Jesús se inicia en la  poesía, publicado a principios de este año en la editorial La Bella Varsovia.

El lenguaje de este poemario es sencillo, simple, en ocasiones rozando lo seco, apropiado para tratar estos poemas que llevan generaciones secando la vida de mujeres como la propia autora. La mayoría de los poemas de Raíces aéreas tienen un ritmo abrupto, que por momentos fluye libremente y de repente se paran en seco, como si chocasen contra un obstáculo que le impide seguir, lo que genera una especie de ansiedad al lector. A través de este lenguaje puede apreciarse los sentimientos de Patricia Gonzalo acerca de los temas que habla, el hastío de ser mujer, de tener una alta educación y ver problemas que el mundo en su totalidad, niega. De ver como esos problemas siempre han estado ahí y siempre se ha negado su existencia. Asimismo, la autora se nutre del lenguaje de todo lo que ha leído, ya sean los mitos panhelénicos, el discurso bíblico o el lenguaje de las instrucciones de los medicamentos. Nada humano le es ajeno y no desprecia ninguna voz para expresarse.

Esencialmente, Raíces aéreas es un poemario que trata una serie de problemas que atañen a la mujer desde hace generaciones. El relego a una posición secundaria en la sociedad, las cadenas que atan al segundo sexo al hogar y sus tareas. Estos no se mencionan explícitamente en ningún momento, pero se nos muestra cómo están ahí, como siempre han estado ahí desde siempre, pegados a la mujer como un sello a una carta. Incluso cuando una mujer logra escapar de ellos, siguen persiguiéndola, puesto que vivimos en sociedad y es imposible verlos reflejados en todas partes. El tratamiento que Patricia Gonzalo hace de estas cuestiones es el mismo que la sociedad, en conjunto, hace de todos ellos: no se menciona con la vana esperanza de que así desaparezcan, o bien se menciona en momentos puntuales, cuando es imposible negarlos.

No obstante, es el hastío la parte central de Raíces aéreas. Es de ahí de donde surge una rebeldía frente a una sociedad que se muestra injusta ante una. No hay un llamamiento a la rebelión general, sino una rebelión desde la individualidad, una revolución cotidiana. Patricia Gonzalo analiza su entorno cercano, ya sea en el espacio o en el tiempo, con poemas que tratan sobre el significado de algo tan mundano como un mueble, o el análisis de la propia familia. Destaca la presencia del pasado reciente de España, la Guerra Civil y su posterior dictadura franquista como algo aun latente, aun presente en la memoria que todos los españoles hemos heredado. Algo de lo que nos cuesta hablar, de lo que preferimos no hablar, aunque deberíamos. Aunque muchos pueden opinar que el tema de “las dos Españas” pertenece a la literatura de hace ya casi un siglo, libros como este nos demuestran que sigue siendo un tema pendiente para nuestra sociedad, puesto que no se trata de un tema concreto de un punto concreto de la historia del siglo pasado, sino un continuo, una búsqueda de justicia que sigue sin estar concluida de hoy y que nos devorará por dentro mientras neguemos su existencia.

Los poemas de Patricia Gonzalo de Jesús son una especie de grito silencioso. Una queja ante los problemas que se esconden bajo la manta, los que nunca llegan a ser lo suficiente importantes par que se traten con prioridad (siempre hay algo más prioritario) y que nos devoran de una forma u otra a todos. Raíces aéreas es un poemario necesario, muy necesario, donde se plantean los problemas que la sociedad del siglo XXI sigue sin resolver, aunque cada vez tenga más claro la manera de resolverlos.

Este libro puede comprarse através de Casadellibro.

«Todo lo zurdo» – Victor M. Díez

Tradicionalmente, la ciudad es contraria a la mística. Se considera que la ciudad es territorio de lo pragmático, de la bolsa, la producción de dinero y los altos bloques de pisos que luchan en vano por romper su uniformidad. Aquellos que buscaban desarrollar su vena mística se veían más o menos obligados a escapar de las urbes, ya sea de puertas para dentro, en la tranquilidad silenciosa de los conventos o fuera, en la exuberancia caótica de la naturaleza. No obstante desde siempre, pero especialmente a partir del siglo XIX, existen en las ciudades un grupo más o menos numeroso de individuos que pretenden desarrollar la espiritualidad en la urbe, especialmente a partir del arte y sobretodo, la música. Gente que rechaza el pragmatismo de la sociedad moderna en favor de una vida más ligada a la espiritualidad. De esta tradición bebe Victor M. Diez en los poemas que aparecen en su poemario, Todo lo zurdo.

El propio título nos indica por donde van los tiros en este poemario, remitiéndonos a todo lo que no es derecho, a todo lo que no está bien y en el fondo, no desea estarlo. Con una extensión considerable, Todo lo zurdo es un poemario dividido en seis partes con un mínimo de diez poemas cada una (generalmente muchas más), en donde se alterna el verso libre con la prosa poética. El autor va experimentando con formas de acercar el verso escrito a la voz oral, para ello, suprime las comas (aunque no los puntos ortográficos), y prueba con otros modos de marcar el rito, como los dobles espacios entre palabras o la distribución más o menos arbitraria de las palabras dentro de la línea.

No obstante, es en las partes en prosa donde verdaderamente brilla Todo lo zurdo. A destacar la cuarta parte, titulada Del diario imaginario de Denardo Coleman, en la que el protagonista, cuyo nombre aparece en el título, va dibujando poco a poco a su padre, un cantante de jazz, bohemio y poeta que recorre el mundo con su música, visitando cada ciudad como quien visita un bosque y reflexionando sobre la música en sí misma. Diez consigue describir perfectamente a un personaje imaginario a través de acciones y versos, sin necesidad de hablar explícitamente de él.

Esencialmente, Todo lo zurdo se podría encajar perfectamente dentro de la poesía de corte prosaico que se desarrolló durante el siglo XX. No necesita de formas métricas ni rima para establecer el ritmo que genera la poesía, ni necesita un lenguaje excesivamente cuidado para deslumbrar al lector, sino que se basa en el carácter, en la manera de decir algo. En este sentido, Diez se introduce en una larga tradición de autores como Bukowski o el recientemente galardonado con el premio Nobel, Dylan.

Irónicamente, estoy seguro de que la mayoría de los fans de este último no disfrutarían con la lectura de Todo lo zurdo. No sabría explicar a ciencia cierta por qué, pero estoy seguro de ello. Supongo que uno puede escribir como Dylan, pero eso no le convierte a uno en Bob Dylan.

Este libro puede comprarse a través de Librerantes

«Breve ensayo de cartografía» – Vicente Huici

Un aspecto de las formas métricas en la poesía es su capacidad para amoldarse mejor o peor a diferentes temas. Obviamente, esto no es algo escrito en piedra y prácticamente cualquier forma puede utilizarse para cualquier tema, pero es indudable que algunos temas se sienten más cómodos en algunas formas específicas. El haiku es un buen ejemplo de ello. Si atendemos a su historia, hasta finales del siglo XIX tan solo fue cultivado en Japón, donde a día de hoy sigue arrastrando una tradición que hace que los haijin (así llaman a los que hacen haikus), lleven siglos escribiendo haikus sobre los mismos temas: la emoción y el asombro que genera la contemplación de la naturaleza o momentos cotidianos asociados a ciertas estaciones, la melancolía que siente el autor respecto a experiencias o romances pasados, etc. La razón de esto es sencillamente que es una fórmula que funciona, que en general gusta y cuenta con su propio público (hoy en día, incluso fuera de su país e incluso de su continente), por lo que varios autores a través de varias épocas se animan a repetirla. Al fin y al cabo, a todo el mundo le gusta ir sobre seguro de vez en cuando.

Dentro de la sociedad japonesa, que prima la tradición por encima de casi todas las cosas, El haiku no es tan solo una forma métrica de diecisiete sílabas distribuidas en tres versos de 5-7-5 o 5-6-6 silabas cada uno, sino que escribir haikus implica unos temas y en cierta medida un modo de escribirlos. Se podría decir que, de entre todas las formas en las que se puedan escribir haikus, hay una maniera japonesa.  Y aunque esta forma particular se pueda encontrar principalmente en autores nipones, no hay nada que impida a alguien de cualquier parte del mundo (especialmente ahora que se ha generalizado a esa biblioteca babilónica que denominamos internet) pueda instruirse en ella y escribir según los mismos modelos, siendo este el caso de Vicente Huici en Breve ensayo de cartografía, publicado en la editorial gironesa Luces de gálibo.

X

Las doce en punto.
Sol de plata entre
los pinos negros.

Es sus páginas, encontramos una selección de 40 haikus del mismo autor (digo “selección” porque con toda seguridad el autor escribió más versos de los que aquí se incluyen. Al fin y al cabo, el mérito de los haikus no es saber escribirlos, sino saber seleccionarlos). Aunque no necesariamente se ajustan férreamente a su canon métrico, si se ajustan al espíritu de plasticidad y representación de imágenes que marca la tradición de esta forma oriental. No hay en los versos de Breve ensayo de cartografía reflexiones, moralejas, ni tan siquiera ningún tipo de mensaje. Tan solo pura imagen, pequeñas imágenes que dibujan momentos concretos y breves, como intentando atraparlos o más bien, conservarlos.

XXIV

Fresca naranja,
aquel viejo libro, una
tarde de agosto.

Para redondear todo esto, los poemas vienen acompañados de ilustraciones a blanco y negro de Pedro Salaberri, que refuerzan el efecto de los haikus mostrando en imagen lo que Huici nos dice en verso. Breve ensayo de cartografía cuenta con una excelente edición, sencilla pero cuidada que lo vuelve muy atrayente al ojo. Una adquisición más que recomendada para los amantes del verso breve o los del verso con un toque oriental.

Puede comprarse a través de la página de Luces de gálibo

«Monelle, los pájaros» – Miguel Ángel Gómez

Marcel Schwob fue un poeta y crítico francés que, siguiendo las costumbres de su época, mantenía relaciones sexuales con una joven obrera a cambio de dinero. Tras la muerte de la misma en 1893, publica una serie de relatos a caballo entre la prosa y la poesía titulados El libro de Monelle, donde el autor rinde una especie de homenaje a Monelle, de quien estaba perdidamente enamorado. Algo más de un siglo después de todo esto, el poeta ovetense Miguel Ángel Gómez, inspirado por el simbolista francés, publica Monelle, los pájaros en la editorial Los libros del gato negro.

En líneas generales, podría decirse que este poemario continuador de la llamada poesía de la experiencia, con poemas que buscan definir las sensaciones provocadas por pequeños detalles del día a día, así como otros dedicados a la música o la propia literatura. No obstante, el núcleo central del poemario está formado por una serie composiciones dedicadas a Monelle, como si Ángel Gómez quisiera también escribir a la misma prostituta parisina que frecuentaba Schwob, o como si el ovetense aplicase el mismo procedimiento a su pareja. No obstante, Monelle en estos versos se convierte en un símbolo del pasado, de la juventud que se empieza a ver como algo lejano pero que sin embargo, sigue estando cerca. Ni siquiera se puede considerar que ha muerto, puesto que sigue ahí, como si tuviera miedo de ser olvidada.

Mediante estos poemas, Miguel Ángel Gómez reflexiona sobre el paso de la juventud a la adultez y el lugar que debe ocupar una vez ya se ha transformado en algo oficialmente terminado. En cierta medida, esta juventud llama la atención del autor y hace que este abandone la realidad en favor de la alegoría. Puebla todo el libro una especie de pugna entre poemas realistas y poemas metafóricos, como si la evocación del pasado pelease con el presente. Monelle, los pájaros termina con la muerte definitiva de la juventud en favor del ahora y la incertidumbre que genera darse cuenta de la inevitable marcha hacia la muerte.
El poemario en sí mismo es una especie de viaje lleno de incertidumbre salpicado con pequeños momentos de felicidad representados en pequeños placeres diarios, desde la lectura de poesía hasta la pizza.

En el aspecto técnico, la característica más notable de Monelle, los pájaros es la naturalidad. Miguel Ángel Gómez traslada a lengua escrita el flujo de pensamiento, de ideas, que contiene cada poema. Esta espontaneidad se ve reflejada por ejemplo, en la longitud de los poemas: mientras que algunos superan los treinta versos, otros se componen por tan solo dos o tres, así como en la abundancia de repeticiones, que el autor no duda en usar hasta la extenuación. Ángel Gómez no teme mostrar sus poemas tal y como surgen, sin retoques.

En general, Monelle los pájaros es un poemario de corte simbolista e introspectivo lleno de sensaciones intensas y poemas de apariencia sencilla pero con un significado subyacente que nos van dejando pistas a lo largo de sus versos sobre su verdadera naturaleza, como animando al lector a volver a atrás para volver a releer otra parte del mismo y encontrar un nuevo significado.

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«Conjuros y cantos» – Sara Torres

Sara Torres (Gijón, 1991), es una de las nuevas voces que al igual que otras autoras como Alba González Sanz o Raquel F. Menéndez, utilizan el terreno poético para plantar la semilla del feminismo. Si bien en La otra genealogía, Sara Torres creaba una isla habitada por poderosas mujeres que vivían aisladas del resto del mundo, de forma autosuficiente, Conjuros y cantos (publicado en el sello barcelonés, Kriller71 Ediciones), representa la introducción de esa tribu en el mundo. Una colisión entre opuestos que crea una tensión perpetúa entre dos sociedades cuya convivencia parece imposible, lo que fuerza a esta sociedad de mujeres a una lucha perpetua por la supervivencia.

Conjuros y cantos representa la búsqueda de una esencia anterior a la civilización. Evasión como respuesta ante una sociedad demasiado racionalista, demasiado material y demasiado masculina. No aparecen formas métricas y apenas hay verso libre, siendo la mayoría del libro prosa poética, imágenes e ideas en estado libre y salvaje. Tampoco aparece ningún tipo de marcador lingüístico, como rechazando el propio lenguaje escrito en favor de la oralidad. La autora rechaza la tradición tanto en su forma como en su contenido, ya que no encuentra en ella ningún modelo en el que verse reflejada. A pesar de que por regla general este poemario tiende a la claridad, sorprende la enorme dificultad de algunos párrafos debido a la combinación de simbolismo y lenguaje inventado. Esto último también llama poderosamente la atención (algo parecido a la jitanjáfora de la poesía negrista de Nicolás Guillén), Sara Torres introduce un lenguaje propio, una especie de lengua chamánica a través de la cual la autora busca encontrar el poder, la magia de la propia palabra. La diferencia, lo diferente, es un punto muy importante de estos poemas, tanto en la forma como en el contenido.

En los versos de este libro, se dibuja una sociedad formada casi exclusivamente por mujeres, una especie de núcleo rebelde dentro de una sociedad masculina que delimita lo que el sexo femenino puede y no puede hacer. La respuesta ante esto es aceptar la propia diferencia, la propia otredad, crear una especie de circulo femenino que impone sus propias reglas dentro de un entorno que las rechaza y también adquirir fuerza, quizás de forma involuntaria, como resultado de esta persecución perpetua.  Esto puede verse reflejado en la aceptación por parte de la autora de nomenclaturas con una gran carga despectiva, como bruja o chamana. Al fin y al cabo, estas mujeres que también fueron desprestigiadas y perseguidas en la antigüedad, no eran más que mujeres con conocimiento, instruidas y por lo tanto, fuertes. Por otra parte, también encontramos problemas internos en esta sociedad femenina, los celos, el ocaso de la pasión y el amor o el desgaste de la propia autoestima. No estamos ante una mera oposición a la sociedad patriarcal, también se cuecen fabes en esta casa que la alejan de cualquier visión utópica o idealista, para bien y para mal.

En líneas generales, Conjuros y cantos es un poemario difícil, en parte porque las historias que narra no son fáciles de entender si no se viven. Es un libro de poemas de mujer, sobre mujeres y para mujeres. Como hombre, no me vi reflejado en prácticamente ninguna página de este libro (ni siquiera en las que hablan sobre hombres, aunque por otra parte, de haberme visto reflejado en esas partes, creo que ahora mismo me sentiría bastante preocupado). Por otra parte, este libro, aunque puede resultar un tanto confuso en los primeros bocados, tiene mucha profundidad de contenido (en ocasiones, acercándose incluso a la mística), y es agradable de masticar, ir descubriendo poco a poco cada matiz que esconde y una vez descubres la dirección que toma y que en ningún momento duda en seguir, resulta bastante claro lo que Sara Torres quiere mostrarnos en sus poemas. Al final, gracias a Conjuros y cantos, uno acaba descubriendo y acercándose a una visión del mundo que desconocía, que está ahí pero parece que nadie habla de ella. Quizás necesitamos más poemarios como este para, a través de la diferencia, romper las barreras que nos separan entre nosotros y que nos impiden alcanzar una sociedad igualitaria, que tantas décadas lleva estando “a punto de llegar”.

Conjuros y cantos puede comprarse a través de la página de Kriller71 Ediciones.